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Posada subraya que la beatificación ha sido un acto «espléndido en todos los sentidos»

TARRAGONA, 13 (Del enviado especial de EUROPA PRESS José MªNavalpotro)

El presidente del Congreso, Jesús Posada, ha manifestado que la beatificación en Tarragona de 522 mártires durante los años 30 en España ha sido un acto «espléndido en todos los sentidos».

En declaraciones a Europa Press al término de la ceremonia, ha dicho que para los cristianos representa un impulso a la fe cristiana y un reconocimiento a los mártires, y ha añadido: «También ha sido un gran acto desde el punto de vista social y personal. Este acto nos reafirma en nuestra fe».

El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, ha manifestado a Europa Press que para la ciudad es algo muy importante, por la repercusión que tiene y por el bien que hace: «Ha sido un acto muy emotivo porque Tarragona acoge a los primeros mártires. Ha sido una ocasión para brindar ejemplo a Cataluña y a España, y encima, con el mensaje del Papa desde Roma. Nos ha dado muchísima emoción», ha añadido.

En cuanto al presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha declinado hacer declaraciones con motivo del acto religioso, «para no interferir».

En declaraciones tras el acto, seguido por más de 25.000 fieles según fuentes oficiales, el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para los santos y enviado especial del Papa, ha resaltado: «Esperamos frutos de paz, de concordia. Es el mensaje de los mártires. No es fácil ver el influjo directamente de estas cosas, porque la gracia de Dios es invisible».

LOS ORGANIZADORES, SATISFECHOS

La satisfacción por el desarrollo de la ceremonia ha sido visible entre sus responsables: el secretario técnico de esta beatificación, Javier Álvarez, ha dicho que se han superado todas las pequeñas dificultades: «Ha habido una seguridad excelente. Hemos superado el reto de convertir esta explanada del Complejo Educativo en la catedral de Tarragona».

El vicario general de Tarragona, Joaquim Fortuny, ha destacado a Europa Press: «Estamos exultantes. Tenemos un gozo inmenso. Había preocupación por que el acto sirviese para otros fines. Pero gracias a Dios no ha pasado nada. Tantos mártires es una bendición. Esperemos que ayuden a Tarragona a recuperar la fe».

Antes de la ceremonia, el arzobispo de la Seu d'Urgell (Lleida), Joan Enric Vives, ha declarado a la prensa: «Es un día de alegría, de mucha gracia. Y de ejemplaridad. Nuestra sociedad necesita ejemplos de gente coherente. Estamos cansados de gente que cambia de chaqueta o que se corrompe».

El también copríncipe de Andorra ha añadido que «la beatificación no es ideológica. Si hubiese alguien partidista, no se le habría dejado entrar. La celebración no va en contra de nadie. Es una celebración en familia. Entre los mártires brilla la luz divina, porque, si no, no se entiende cómo han podido actuar así».

Monseñor Vives ha concluido: «Cataluña y el resto de España están maduras como para respetar un acto así. La democracia se fortalece. Para los creyentes, la beatificación de los mártires es fantástica. Si hay no creyentes que quieren resaltar personas que han sido coherentes con sus ideas, que les hagan un monumento, o un homenaje; me parece fenomenal también».

EL PÚBLICO

Entre los asistentes, la tónica general ha sido de emoción: Ana –una joven de Comunión y Liberación que forma parte de un grupo de Barcelona de 250 personas– ha explicado que esta beatificación es muy importante para un católico: «Me sorprende que no haya venido muchísima más gente. El testimonio de los mártires es el corazón de la vida cristiana».

Un grupo de hermanas josefinas de la Caridad, de Vic (Barcelona), vestidas con su hábito negro, ha dicho lo que supone para ellas el acto: «Nos deja paz, nos hace valientes. Esperemos que nos ayuden a que vuelva la fe a España. Nos ha gustado mucho el mensaje del Papa, pero también conocer la historia de cada mártir y las cartas que han leído de algunos de ellos».

Andreu Villanova, de 86 años –sobrino segundo del mártir Pedro Roque, hermano de la Sagrada familia– ha explicado: «Nos parece una bendición. Todos estamos rodeados de santos, pero no logro expresar la grandeza que supone este reconocimiento por parte de la Iglesia. No me doy cuenta aún de lo grande que es. Siento una cosa rara. Esperemos que nos ayude a dar frutos de fe, y que su intercesión acompañe a nuestras oraciones».

En la explanada del Complejo Educativo de Tarragona, junto a los familiares de los mártires, se ha podido ver una multitud multicolor: muchos peregrinos lucían pañuelos, gorras o camisetas verdes, rojas o rosas, del grupo de mártires con el que estaban ligados; muchos hábitos religiosos de las distintas congregaciones.

SIN BANDERAS

En cambio, ha habido pocas banderas: apenas, al final, una pancarta y una bandera hispano-catalana, ya que, por motivos de seguridad, se impidió que la gente introdujera banderas, para evitar conflictos.

Antes de la ceremonia, incluso, miembros de la organización han llegado a pedir amablemente a una joven que vestía un foulard con el color de la bandera norteamericana que se lo quitase, para evitar cualquier bandera.

Uno de los religiosos asistentes, Óscar Martínez, llegado con un grupo de 800 maristas de toda España, ha explicado: «Son nuestros hermanos. Nos da alegría, mucha alegría, esto. Fueron martirizados en circunstancias complejas. Pero no nos preocupa quiénes les asesinaron, sino que hicieron donación de su vida: importa más el acto de entrega de la propia vida que los ejecutores».