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Consumir frutos secos para evitar enfermedades crónicas

La investigación señala que aquellos que los que comen -de forma diaria- siete o más gramos de almendras, castañas, nueces o pistachos poseen niveles más altos de lipoproteína de alta densidad y más bajos de proteína C reactiva. Esta proteína, en cantidades elevadas, puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades crónicas.

Comer frutos secos hace aumentar los niveles de polifenoles, unos compuestos antioxidantes que nos ayudan a combatir el deterioro de las células y los convierte en el aliado perfecto contra enfermedades cardiovasculares, determinados tipos de cáncer y diabetes del tipo 2. Los expertos nos recomiendan un consumo diario de 40 gramos de frutos secos.

Carol O'Neil, la doctora que dirigió la investigación, descubrió además que el consumo regular de los frutos secos de cáscara dura nos ayuda a cuidar la figura. Quienes más habían comido mostraban un peso más bajo, un índice de masa corporal menor y una cintura más reducida.