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Controladores aéreos: «Ahora con el graduado escolar, inglés y un curso de seis meses, ya puedes ser controlador aéreo»

Antes del famoso plante del puente de diciembre de 2010 apenas se conocía el oficio de controlador aéreo. Sin embargo, aquello trajo consecuencias. De ser un gremio desconocido para la mayoría, pasó a ser un colectivo denostado por casi todos. Su pulso obligó al cierre total del espacio aéreo en el territorio español durante los días 3 y 4 de diciembre. El caos. A punto de cumplirse tres años de aquellas imágenes de miles de personas tiradas en los aeropuertos españoles, viendo frustradas sus ganas de vacaciones, los controladores aéreos siguen defendiendo con uñas y dientes las 'peculiaridades' de su profesión y cuentan qué es lo que ha cambiado desde entonces… muy a su pesar.

Defienden que su trabajo es complicado y estresante, que toman decisiones –algunas en cinco o diez segundos– que implican vidas humanas, y que cada uno de ellos puede llegar a manejar hasta siete aviones al mismo tiempo. No es de extrañar. El tránsito en aeropuertos como El Prat o Barajas es muy elevado. En Barcelona aterrizan y despegan unos 35 aviones a la hora; en Madrid, 42.

Pero esa carga de trabajo tiene su recompensa. Los controladores aéreos gozan de 45 días de vacaciones al año y cobran mucho más que la mayoría de profesionales. Y eso que, desde el plante, se les recortó el sueldo, al rebajárseles el número de horas adicionales que hacían y que se pagaban al triple que las ordinarias. De los 2.400 controladores aéreos que había en España en esos momentos, unos 1.500 ganaban un salario medio de 350.000 euros anuales, según Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA). Desde USCA, el sindicato mayoritario del colectivo, rebajaban esa cifra a 200.000 euros de media.

PRIVATIZACIÓN DE LA FORMACIÓN

Como una piña, el colectivo se defiende ante quienes piensan que ganan demasiado. «¿Que ganamos más dinero que un médico? Pues lo que deberían hacer es subir el sueldo al médico y no bajarnos el nuestro», afirma tajante a Qué.es Jesús Pedraz, controlador y encargado de comunicación de la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (Aprocta). Pedraz lamenta que desde aquellos «acontecimientos de 2010» -como ellos prefieren llamar lo que para otros fue una huelga en toda regla- se haya liberalizado el espacio aéreo y se haya privatizado la formación de los controladores, algo que antes estaba en manos exclusivas de AENA, entidad pública dependiente del Ministerio de Fomento. Hoy en día, casi cualquiera puede acceder a un puesto en una torre de control. Alguien, eso sí, que esté dispuesto a desembolsar los 30.000 euros que se calcula que puede costar inscribirse en uno de los cursos privados.

«Ahora con el graduado escolar, inglés y un curso de seis meses, ya puedes ser controlador aéreo», explica Pedraz, que cuenta que, en su época, había que hacer una carrera de grado medio, tener alto nivel de inglés, pasar test psicotécnicos y someterse a cursos de 18 meses de formación más seis meses de instrucción.

24 HORAS AL DÍA

Pedraz es controlador aéreo en el aeropuerto de El Prat de Barcelona. Su torre de control funciona 24 horas al día. Según explica, actualmente se realizan tres turnos de trabajo (de 7:30 a 15:00 horas; de 15:00 a 22:30 horas; y de 22:30 a 7:30 horas) y los periodos de descanso son de 37 minutos, después de un máximo de dos horas seguidas a los mandos. «Este descanso es insuficiente», afirma el portavoz de Aprocta, que recuerda que antes de 2010 se descansaba una hora, después de haber iniciado el turno del día, primero como ayudante y luego como ejecutivo.

«No es que todos los días juguemos al límite con vidas humanas, pero a veces sí vivimos situaciones críticas en las que no nos da tiempo a consultar con los compañeros, y para eso hay que estar despejados», afirma.

Y es que, recuerda, todos los aviones quieren llegar a tiempo y hay que ponerlos en fila india con una separación de apenas tres millas y a velocidades de 400 ó 500 kilómetros por hora.

400 CONTROLADORES SIGUEN EXPEDIENTADOS

Casi tres años después de aquel plante, que a Iberia causó unas pérdidas de entre 13 y 15 millones de euros, continúan expedientados unos 400 controladores aéreos. «La Justicia nos está dando la razón y están levantando poco a poco aquellas imputaciones», puntualiza.

Por cierto, que esta pasada semana hemos conocido que la Audiencia Nacional ha eximido a AENA de indemnizar a los afectados, al considerar que las normas europeas sobre compensación y asistencia a los pasajeros aéreos no amparan sus reclamaciones.

La sentencia, contra la que no cabe recurso, revoca una anterior de un Juzgado Central que condenó al gestor a pagar 304.385,69 euros en concepto de responsabilidad patrimonial.