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El desafío en Abjasia de Jesús Calleja fue «agónico»

Afirma Jesús Calleja que, por increíble que parezca, a 1.640 metros bajo Tierra hay mosquitos. Y oscuridad. Y una humedad del 100%. Aunque se lo imaginaba, lo descubrió en carne propia en una de sus aventuras: la que le llevó a explorar en la República de Abjasia la sima Krúbera-Voronya, la más profunda (que se sepa) del planeta.

No lo consiguió y cuando habían alcanzado los 1.640 metros él y su equipo quedaron atrapados. Fuera empezó a llover y nevar y el interior de la montaña se inundó. La experiencia fue, según el propio Calleja, «agónica». Pero agónica en mayúsculas: AGÓNICA.

A pesar de todo, sostiene Calleja que físicamente, a esa profundidad, se siente sobre todo «emoción». Y añade: «Es la sensación física más potente que experimentas. Por lo que estás logrando, por el reto que tienes por delante, por la experiencia…»

Paredes eternas y sin fin que permiten acceder a ellas sólo a unos pocos. La «propia estructura de la sima» pone el límite: «Hay gateras por las que no puede pasar un cuerpo de más de 40 cm de largo, así que hazte una idea de las limitaciones», explica Calleja. «Yo peso 59 kilos y ha habido momentos de verdadera complejidad para atravesar según qué zonas».

Esta noche, en televisión

La aventura será televisada esta noche en Cuatro en horario de prime time. La cadena destaca el despliegue de medios para llevar a cabo esta producción, que tuvo otro final (feliz) distinto al planeado. A saber: 25 personas, 3.000 metros de cuerda, 100 baterías para cámara y luces y 5.000 kg de material. Casi nada.