Quantcast

Un tango en diez pasos

Buenos Aires es la capital de la desmesura. Se ubica en la desembocadura del Río de la Plata, un río que más que río parece océano. Es, de hecho, el río más ancho del mundo. Su arteria principal, la Avenida 9 de Julio, está considerada, también, como la más ancha del planeta. Ubicada en un antiguo teatro, el Ateneo Grand Splendid se proclama como la mayor librería Latinoamérica. Su trazado urbano, formado por 47 barrios, se desparrama sin solución de continuidad hasta formar el Gran Buenos Aires, en cuyo cogollo se localiza la Capital Federal, una mega urbe con 14 millones de habitantes y casi 4.000 kilómetros cuadrados. La duodécima en población de todo el mundo. Repleta de museos, cines, teatros, librerías… se habla de ella como la capital más europea de América del sur. Tal vez por todo esto, y para no enredarse en un maremágnum de propuestas y reclamos turísticos, sea bueno establecer qué es aquello que el viajero -casi siempre apresurado por el ansia de aprovechar el largo viaje que lleva hasta allí- no debería perderse si dispone al menos de… dos días. No es mucho, pero puede servir para catar la esencia de esta gigantesca y apetecible urbe repleta de tentaciones. Adelante, pues, con este tango apresurado en diez pasos.

01. La plaza de Mayo. A esta plaza se asoman algunos de los edificios que soportan el nervio político, económico y religioso del país: la Casa Rosada, el Banco de la Nación, la catedral metropolitana, el Cabildo y el Palacio Municipal. La Casa Rosada es el palacio presidencial levantado justo en el mismo lugar que ocupó el fuerte fundacional de la ciudad. Su color -y su nombre- se debe a la ocurrencia de Domingo Faustino Sarmiento, en 1879, de juntar simbólicamente en solo color a «blancos» y «colorados», unitarios y federales, las dos fuerzas políticas más relevantes entonces. El interior del palacio alberga un pequeño museo que se puede visitar (Hipólito Yrigoyen, 219). Por su parte, la catedral guarda en su interior los restos del gran héroe de la independencia argentina, el Libertador General José de San Martín. Como corazón simbólico de la nación, la plaza es también lugar de reivindicaciones de todo tipo. La más universal es la que realizan cada jueves las Madres de Mayo, que siguen reclamando justicia por la desaparición de sus familiares más directos durante los años de la dictadura militar (1976-1983).

02. Manzana de las Luces. Se localiza muy cerca de la plaza de Mayo, hacia el sur, entre las calles Piedras y Alsina. Aúna un conjunto de bellos edificios levantados entre los siglos XVII y XVIII por los jesuitas, los primeros en habitar esta zona. Cuenta con edificios de gran sabor, como la iglesia de San Ignacio, la más antigua de Buenos Aires, de la misma forma que la librería de Ávila (Tel. +54 -0- 11 4331 8989) es, también, la más antigua de la ciudad o la farmacia de la Estrella evoca el Buenos Aires del siglo XIX. Bajo la manzana corren numerosos pasadizos excavados en la época de los jesuitas para trasladarse de unos sitios a otros sin ser vistos.

03. Puerto Madero. Puro contraste: lo más antiguo y lo más nuevo conviven en unas pocas «cuadras» -la denominación argentina del término «calle»-. Situado al este de plaza de Mayo es la zona portuaria surgida a mediados del siglo XIX como consecuencia del floreciente comercio internacional. Tras largas décadas de abandono y degradación, a partir de los años noventa del siglo XX comenzó a vivir una nueva etapa de recuperación hasta convertirse en una zona moderna y de gran pujanza comercial y recreativa en la que los viejos almacenes portuarios alojan ahora modernas oficinas, hoteles, lujosos lofts y locales y restaurantes de moda.

04. Avenida de Mayo. Desde plaza de Mayo, pero por el costado opuesto a Puerto Madero, arranca esta importante avenida de la ciudad que finaliza ante el edificio del Congreso de la Nación. Inaugurada en 1904, en un momento de gran esplendor y pujanza económica en Buenos Aires, se convirtió pronto en el paseadero preferido por las clases pudientes, repleta de cafeterías, terrazas y lujosos hoteles, muchos de ellos regentados por españoles que habían hecho fortuna en la ciudad. Entre los edificios que aún conservan el sabor de aquella época destaca de manera especial el histórico café Tortoni (en el número 832, tel. +54 -0-11 4342 4328). Fundado en 1858 es el más antiguo de Argentina. En la primera mitad del siglo XX fue punto de encuentro habitual de artistas e intelectuales (Carlos Gardel, Alfonsina Storni, Ortega y Gasset, Borges…). Fotografías, muebles, lámparas y actuaciones en vivo de jazz, tango o recitales de poesía lo hacen totalmente imprescindible. Además, junto a él se localizan la Academia Nacional del Tango y el Museo Mundial del Tango (Rivadavia, 830).

05. Avenida 9 de Julio. Casi a mitad de recorrido esta avenida corta a la anterior haciéndola parecer pequeña. No es de extrañar. La Avenida 9 de Julio es, para los porteños, «la más ancha del mundo». En algunos puntos cuenta con 16 carriles y casi 150 metros de anchura. En la intersección con la Avenida Corrientes se levanta el monumento más conocido de la ciudad: el Obelisco. Con 68 metros de altura, fue erigido en 1936 para conmemorar el primer asentamiento español, cuatrocientos años antes. Hacia uno u otro lado, la Avenida Corrientes «-la calle que nunca duerme»- es, también, una de las más animadas arterias de la ciudad, especialmente por la gran cantidad de salas de fiesta, teatros y librerías que se asoman a ella. Muy cerca del Obelisco se localiza el Teatro Colón (Libertad, 621. Tel. +54 -0- 114378 7132). El prestigioso teatro de la ópera argentina fue el mayor del hemisferio sur hasta la construcción del de Sídney, en Australia. Hacen vistas guiadas.

06. Calle Florida. Esta calle peatonal es la gran arteria comercial de la ciudad. Repleta de tiendas, a ella se asoman los comercios de todas las grandes franquicias de fama mundial. Envuelta en un ajetreo constante durante las horas comerciales, obliga al turista a tener especial cuidado con la sustracción de carteras y bolsos y el intercambio de moneda falsa. También con el engaño frecuente de poner en los escaparates solo cifras, sin hacer referencia a una moneda concreta (pesos, euros o dólares) que se especifica luego, en el interior del comercio, dependiendo del aspecto o acento del turista.

07. Cementerio de La Recoleta. La Recoleta es el barrio de sabor francés por excelencia de Buenos Aires. La Avenida Alvear es su calle más distinguida, con numerosos restaurantes, galerías de arte, boutiques y palacios de estilo art nuevau. Pero, sin duda, el lugar más frecuentado -¡¡¡de todo Buenos Aires!!!- por los turistas es el cementerio de La Recoleta. Son 6 hectáreas de abigarradas calles a las que se asoma un bosque de mausoleos, a cual más suntuoso y trabajado, ofreciendo la imagen de una auténtica «ciudad de los muertos». En él descansan los restos de las más destacadas personalidades de la nación, artistas, políticos, militares, presidentes… y tienen su hueco las familias más ricas. Totalmente recomendable es apuntarse a las visitas guiadas que parten de continuo desde la puerta del cementerio (abierto todos los días de 7 a 18 horas). Todas ellas hacen un inevitable alto ante la tumba más visitada: la de Eva Duarte.

08. Palermo. Es, en realidad, un gran barrio de barrios habitado por la clase media de la ciudad, que destaca especialmente por la abundancia de parques y jardines, como el Jardín Botánico Charles Thays (Avenida Santa Fe, 3951), con más de un siglo de antigüedad; el Jardín Zoológico (Tel. +54 -0- 11 4011 9900); el Jardín Japonés (Plaza Sicilia) donado a Buenos Aires por la comunidad japonesa (Tel. +54 -0- 11 4804 9141); o el Parque Tres de Febrero. En todos ellos se descubre la estampa de los «paseadores de perros», típica de Buenos Aires, que se encargan del cuidado de docenas de perros al mismo tiempo. En este último parque se localiza el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires (Tel. +54 -0- 11 4772 9265). El barrio de Palermo se subdivide, a su vez, en otros tres: Palermo Chico -la zona de las embajadas-, Palermo Viejo, que incluye Soho y Hollywood, y Palermo, en el que está Las Cañitas. Palermo Viejo es una zona de gran atractivo, muy ameno para pasear y repleto de lugares de interés.

09. La Boca. Este barrio, y más en concreto una de sus calles, El Caminito, ofrece la postal más típica de la ciudad, aunque para nada la más auténtica. Todo en ella está dispuesto y predispuesto para el disfrute del turista: sus coloridas casas son una iniciativa del artista Benito Quintela Martín que quiso recordar así los llamativos colores con que los auténticos habitantes del barrio, inmigrantes, italianos sobre todo, pintaban sus casas a principios del siglo XX aprovechando la pintura sobrante de los barcos. El otro gran centro de interés para muchos aficionados es el estadio del club Atlético Boca Juniors (Avenida Brandsen nº 805), más conocido como La Bombonera, con museo propio (Tel. +54 -0- 11 4362 1100) dedicado a la historia del club y de su mayor ídolo, Diego Armando Maradona. Fuera de estos lugares, muy vigilados por la policía, el barrio es una zona conflictiva que encierra peligro para los turistas.

y 10. San Telmo. Para muchos, aquí sí que es posible palpar el espíritu más auténtico de la ciudad. Y la verdad es que merece la pena emplearse a fondo para recorrerlo. El encanto de San Telmo estriba en lo poco que ha cambiado su fisonomía desde finales del siglo XIX, manteniendo el empedrado de sus calles y antiguos caserones. Muchos de aquellos caserones pertenecientes a una lejana clase aristocrática pasaron a reconvertirse en «conventillos», las casas de vecindad ocupadas por los inmigrantes de comienzos del siglo XX, cuando los primeros habitantes de la zona se mudaron a otras zonas recién urbanizadas entonces, como Recoleta o Palermo. Uno de los más destacados es el Pasaje de la Defensa (Defensa, 1179), que ocuparon 32 familias y que hoy lo está por galerías de arte y establecimientos de anticuarios. Pero el gran espectáculo de San Telmo es su archifamoso mercadillo, la Feria de San Telmo (www.feriadesantelmo.com) ubicado en la plaza Dorrego que cada domingo (de 10 a 17 horas) recorren cerca de 10.000 personas. En ella es posible encontrar los más insólitos objetos en alguno de los numerosos puestos que ponen a la venta todo tipo de artículos, en un ambiente festivo aderezado por actuaciones callejeras y bailarines profesionales de tango.