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viernes, 20 mayo 2022 15:30

Samuel Sánchez y Henao se despiden del podio

«A falta de siete kilómetros me he quedado sin fuerzas. No podía dar pedales. Son gajes del oficio. Ha sido un mal día. Menos mal que he tenido compañeros del equipo a mi alrededor». Samuel Sánchez, como siempre, no se escondía para justificar el tiempo que cedió en la segunda etapa de la Vuelta a España, en la que estaba situada la primera llegada en alto de la prueba, al Monte da Groba, con once kilómetros de subida que se le atragantaron y en los que cedió 2:41, al igual que el líder del Sky, Sergio Luis Henao.

Los dos han dicho adiós al podio de la Vuelta. En solo dos días de carrera han cedido un tiempo que ya no van a poder recuperar viendo a mucha de la gente que está delante de ello. Si por algo está llamando la atención esta Vuelta a España es por las diferencias tan importantes que se han marcado en dos jornadas que no parecían tan peligrosas. En el caso de Samuel no tiene que ser fácil correr pensando en tu futuro profesional.

Salvo Vincenzo Nibali no hay nadie que se haya salvado de la criba, con o más o menos segundos cedidos. La etapa la ganaba el hijo de Stephen Roche, Nicolás Roche, uno de los compañeros de Alberto Contador en el último Tour de Francia, un irlandés que tiene la doble nacionalidad, francesa e irlandesa, que se formó en el ciclismo francés y que no conseguía una victoria desde 2011, cuando venció en una etapa de la Vuelta a Pekín.

El más hábil

Roche fue el más hábil en ese juego que es habitual en los kilómetros finales de las etapas, cuando se metió en un pequeño grupo en el que estaban Dani Moreno (Katusha), Pozzovivo (Ag2r) y Koning (Endura). Roche no tuvo rival. La parte final de la etapa la dominó a placer el Movistar, que no trabajaba, evidentemente, para distanciar a Samuel Sánchez, sino para su líder.

Valverde no salió a esos ataques, no probó a Nibali, ni a Purito: «Hemos trabajado para intentar ganar. En ningún momento he tirado. Me he encontrado bien, pero tampoco era un día idóneo para atacar en condiciones». A Roche, que es primo del corredor del Garmin Daniel Martin, la Vuelta a España se le ha dado siempre bien. En 2010 finalizó séptimo en la general y no sería de extrañar que buscase hacer una buena general, salvo que Roman Kreuziger se empeñe en meterse en la lucha por el podio.

En 2011 acabó decimosexto en la Vuelta, una carrera que sirve de trampolín para muchos corredores que tienen una libertad de la que no gozan en otras pruebas del año. Quien se mantuvo tranquilo, delante eso sí, pero sin dejarse, ver fue Purito Rodríguez: «Me ha preguntado Dani si se ponía a trabajar y le he dicho que buscase la etapa, que jugase sus opciones. No nos ha salido tan mal el intentarlo».

Da la impresión de que el arranque de Nibali, de Astana, ha cercenado muchas ilusiones. Que un corredor que ya ha ganado una Vuelta a España, un Giro de Italia y ha sido tercero en el Tour esté de líder el segundo día de carrera no es ningún buen síntoma para sus rivales. Y encima este domingo aparecía rodeado de compañeros.

No es un buen síntoma. Ni tan siquiera es un consuelo para muchos decir que queda toda la carrera por delante. Como tampoco lo es que entre los quince primeros de la general solo hubiese cuatro corredores españoles: Dani Moreno, Valverde, Purito Rodríguez y Haimar Zubeldia, que es tercero en la general. Todos ellos son veteranos, en un ciclismo en el que la experiencia se impone a la juventud, al menos aquí. Todo un dato.