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miércoles, 18 mayo 2022 12:56

Samuel Sánchez, corazón o frialdad

Acumula la experiencia que da el paso del tiempo, tanto en la carretera como fuera de ella, el largo periplo que comenzó en el año 1999, cuando corrió la Subida al Naranco cedido al equipo Euskaltel-Euskadi, su casa desde entonces. Han pasado quince años, catorce desde sus primera temporada completa en una formación en la que lo ha vivido todo. Samuel Sánchez (Oviedo, 35 años) también va a asistir, como líder, a la última Vuelta a España en la que se verán los colores naranjas en la carretera. La desaparición del equipo, intuida desde hace muchos meses, y confirmada cinco días antes del inicio de la Vuelta, no le ha cogido de sorpresa.

Samuel era muy consciente, desde hace tiempo, de lo que se le venía encima. Por eso, ha tenido tiempo de pensar, de estar triste y también de ser consciente de que puede ser protagonista de un ciclo que se va cerrar de forma definitiva. «¿Que como llego a la Vuelta?. Físicamente estoy bien. He estado un mes concentrado en Sierra Nevada. En la Vuelta a Burgos me encontré mejor que otros años, siguiendo los planes que tenía previstos. Pero soy consciente de que una cosa es que la condición física sea buena y otra la carrera. Cualquier caída, cualquier percance puede desbaratar en un segundo todo el trabajo que has hecho». Lleva toda su vida encima de una bicicleta, lo que no le impide decir que «no me ha costado concentrarme, no me cuesta salir a entrenar. Tengo la experiencia suficiente para saber cómo tengo que hacer las cosas».

Será, el de la Vuelta a España, su segundo pico de forma en la presente temporada. El primero llegó hasta el Giro de Italia, no fue todo lo fructífero que esperaba: «Estoy contento de como me han ido las cosas en la preparación. Me encuentro mejor de lo esperado. Sólo hace falta que salgan los resultados».

Será su sexta participación en una prueba en la que ha ganado cinco etapas, además de ser segundo en 2009, tercero en 2007y séptimo en 2006. Una carrera a la que hacia tiempo que no acudía.

Cuatro años de ausencia

La última vez que corrió la Vuelta fue en 2009: «Ha cambiado mucho la carrera desde entonces. La de este año es muy nerviosa y pueden producirse diferencias importantes desde el primer momento. En Galicia hay etapas muy complicadas, con un terreno en el que habrá que tirar mucho de freno, arrancar, tratando de evitar las caídas», explica Samuel, que tiene memorizado todo el recorrido.

«En la primera semana se puede ir definiendo la clasificación. En la segunda están, además de la contrarreloj de Tarazona, la etapa de Peyragudes, donde debe de quedar decidida en gran parte la Vuelta. Y por si faltase algo por decidir queda la tercera semana con Peña Cabarga, Naranco y el Angliru. Habrá muy pocos días tranquilos y en esos días, el pelotón volará para las llegadas al sprint, con lo que eso supone de riesgo de caídas, en etapas con aire. Va a ser una Vuelta complicada para todos, exigente, en la que habrá que estar concentrado al cien por cien».

Del recorrido piensa que «hay unas etapas que me vienen mejor que otras, aunque estar en forma te facilita mucho las cosas. Hay etapas para todo tipo de corredores. Confío en que todo el trabajo que he hecho termine por salir. Hay que perder lo menos posible en los días que pueden resultar complicados. Ese debe de ser el objetivo de todo ciclista, salir lo mejor posible de las etapas que se te pueden complicar».

Su lista de favoritos no difiere mucho de la que manejan el resto de hombres importantes de la prueba: «Gente como Purito Rodríguez, Valverde, Nibali, Basso. Luego están los colombianos, Henao, Uran, Betancur, Mollema, Daniel Martin, Scarponi. Hay mucho nivel. De las tres grandes es la que más nivel de participación puede tener. No habrá un favorito claro como en Giro y Tour, pero el nivel medio es muy alto».

Si hay una etapa que piensa que puede ser decisiva es la que termina en Peyragudes: «Es un continúo sube y baja, serán muchas horas de sillín. Allí puede jugarse la carrera. Es la etapa reina. Y si falta algo por decidir quedará el Angliru».

Sobre el adiós de Euskaltel piensa que «la incertidumbre en la que hemos estado durante muchos meses nos ha perjudicado, ha creado nerviosismo. Al final, cuando te lo comunican, parece que descansas». Reconoce que en la Vuelta a España solo le queda una cosa, «ganarla. He estado en el podio dos veces, he ganado cinco etapas, he sido protagonista. No va a ser una carrera fácil para nadie», reconoce. Su inicio en la contrarreloj no fue bueno, pero queda toda la carrera por delante.