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La oposición denuncia cientos de muertes en un ataque químico cerca de Damasco

Por su parte, el grupo Coordinadores de la Revolución Siria habla de 377 fallecidos, mientras que el Consejo Militar del Ejército Libre Sirio (ELS) ha cifrado en 288 el número de muertos. Sin embargo, activistas de los Comités de Coordinación Local (CCL) han informado por el momento de sólo 30 víctimas confirmadas que han sido trasladadas a un hospital de campaña en el barrio de Kafr Batna, ubicado en el este de la capital.

El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Londres y una amplia red de informantes en el país árabe, ha indicado que decenas de personas han muerto, incluyendo niños, a causa de los bombardeos. Además, ha asegurado que los ataques contra el barrio de Muadamiya, ubicado en el suroeste de la capital, son los más devastadores desde el inicio del conflicto en marzo de 2011, según ha recogido la agencia británica de noticias Reuters.

TESTIGOS

Bayan Baker, una enfermera del centro de emergencias de Douma, ha indicado a Reuters que el balance de víctimas recabado de centros médicos en la zona es de 213. «Muchas de las víctimas son mujeres y niños. Llegaron con las pupilas dilatadas, las extremidades frías y espuma en sus bocas. Los médicos dicen que son los síntomas típicos de las víctimas de gas nervioso», ha afirmado.

Por su parte, Jaled Omar, del consejo opositor local en Ain Tarma -uno de los barrios donde ha habido bombardeos-, ha afirmado haber visto al menos 80 cuerpos en el hospital Hajjaf y en una clínica provisional en la escuela Tatbiqiya, en el vecino distrito de Saqba. «El ataque se produjo hacia las 3:00 horas (2:00 hora española) y la mayoría de los fallecidos estaban en sus casas», ha precisado.

El equipo de Naciones Unidas responsable de investigar el uso de armas químicas en Siria llegó el domingo a Damasco, primera parada de un viaje que llevará a los expertos liderados por el sueco Ake Allstrom por lugares ya negociados y acordados con el Gobierno de Bashar el Asad.

PRESIÓN INTERNACIONAL

La ONU lleva esperando desde abril para enviar a sus veinte expertos a Siria. Las garantías de seguridad y los lugares que visitarían han sido elementos clave en las negociaciones que la organización ha mantenido con el Gobierno durante los últimos meses.

El Gobierno sirio y los rebeldes se han culpado mutuamente del uso de las armas químicas, una «línea roja» marcada por Estados Unidos que, a falta de confirmaciones definitivas y con la comunidad internacional dividida, no ha implicado ningún tipo de represalia.

Washington aseguró en junio que las fuerzas de El-Asad habían recurrido a este tipo de armamento y, al mes siguiente, Moscú dirigió esta misma denuncia contra los combatientes opositores.

Más de 100.000 personas han fallecido en Siria desde el inicio de las revueltas contra el Gobierno hace más de dos años, según el último balance publicado por Naciones Unidas.