Quantcast

Catalunya Banc plantea despedir a 2.500 personas con el mínimo legal

La dirección de Catalunya Banc plantea despedir a unos 2.500 empleados del grupo pagando el mínimo legal, 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades, según han avanzado fuentes de los sindicatos del banco, que hoy han reanudado las conversaciones por el ERE en esta entidad. Aunque la dirección del banco nacionalizado no ha expuesto una cifra concreta de afectados por el ERE, ese es aproximadamente el volumen de despidos que se desprende de la documentación aportada por la dirección, que quiere reducir la plantilla del grupo hasta las 4.665 personas, 4.371 si se tiene en cuenta sólo la del banco.

Otras fuentes sindicales son más precisas y estiman que, por los datos facilitados, el ajuste puede afectar a 2.453 personas, incluyendo a empleados del banco y de las filiales. No obstante, estas fuentes aseguran que esa cifra aún incluye a CX Inmobiliaria, vendida a principios de mes a un consorcio de inversores internacionales formado por las firmas estadounidenses Kennedy Wilson y Värde Partners, por lo que, más allá de cómo acabe la negociación con los sindicatos, de la cifra final de afectados deberán descontarse también los empleados de la división inmobiliaria.

En la reunión de hoy, la dirección del banco catalán ha comunicado a los sindicatos unas propuestas de indemnización que estos consideran «draconianas» e «indignantes», por lo que han advertido a la dirección de Catalunya Banc que si el jueves, en la próxima reunión, no les hacen llegar un planteamiento serio, se levantarán de la mesa de negociación y plantearán movilizaciones. Los responsables de la negociación en nombre del banco, cuya marca comercial es CatalunyaCaixa, han trasladado que estarían dispuestos a aumentar la indemnización por despido hasta un máximo de 18 mensualidades siempre que la plantilla que se quede en la entidad asuma una rebaja salarial del 15%.

Asimismo, la dirección ha planteado a los sindicatos la posibilidad de reducir el número de afectados por el ERE si hay empleados que se acogen a una reducción de salario y horario del 50%. Además, la dirección ha expuesto a los representantes sindicales la dificultad de incluir en el ERE a los empleados mayores de 50 años, por las penalizaciones que pone la normativa actual a su despido. Asimismo, Catalunya Banc ha advertido de que exigirá mayor flexibilidad horaria y movilidad geográfica a la plantilla restante después del ajuste laboral. Los sindicatos del banco, aunque asumen que es el inicio de la negociación, se han mostrado indignados por la postura de partida de Catalunya Banc, porque «no se ha hecho de buena fe», ha comentado una dirigente sindical.

Contactos previos

En particular, los sindicatos están molestos por que Catalunya Banc quiera resolver con rapidez la negociación del ERE y a la vez opte en el inicio de los contactos por una postura de máximos. La reunión de hoy se enmarca en los contactos previos a la formalización del ERE, y los sindicatos confían en que la dirección no presente el ERE antes de mediados de septiembre. El Sindicat d'Estalvi de Catalunya (SEC), primer sindicato de la entidad, planteará a la dirección dejar una buena parte de los despidos para el futuro comprador de la entidad. Este sindicato entiende que no tiene sentido hacer ahora un fuerte ajuste de plantilla si el posible comprador puede necesitar luego más plantilla.

El director general del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), Antonio Carrascosa, aseguró a finales de julio que la venta de Catalunya Banc «podría ser en octubre», un proceso que, según dejó claro, «no puede volver a cerrarse en falso». Catalunya cerró el primer semestre del año con un beneficio neto atribuido de 183 millones de euros, frente a los 1.444 millones de euros que perdió en el mismo período de 2012, fruto, en parte, del proceso de canje de preferentes y deuda subordinada. La entidad que preside José Carlos Pla ha sido recapitalizada con más de 12.000 millones de euros de ayudas públicas y ha traspasado a la Sareb, el llamado banco malo, los activos inmobiliarios superiores a los 100.000 euros.