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Los islamistas se preparan para una nueva jornada de protestas en Egipto

Está previsto que los manifestantes salgan de varias mezquitas durante la tarde y se dirijan a la sede del Tribunal Constitucional, en el distrito cairota de Maadi (sur). La llamada Alianza para la Defensa de la Legitimidad, que agrupa a grupos partidarios de Mursi, convocó también marchas que irán hacia la plaza Roxy, en el barrio de Heliópolis (este), según un mensaje en Facebook del Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes.

Ayer, la policía egipcia desalojó en una violenta operación una mezquita del centro de El Cairo donde se refugiaban cientos de islamistas, que tuvieron que ser protegidos de una turba de civiles exaltados que pretendían lincharlos.

Mientras tanto, la Presidencia de Egipto ha anunciado que el país se halla en «guerra contra el terrorismo» y ha acusado a los manifestantes islamistas que piden la restitución del depuesto presidente Mohamed Mursi de ser «fuerzas extremistas». En una comparecencia ante la prensa, el asesor presidencial para Asuntos Políticos, Mustafa Higazi, ha asegurado que el pueblo egipcio salió a las calles para levantarse contra el «fascismo teocrático» de los Hermanos Musulmanes y que fueron los líderes de este grupo quienes impidieron un arreglo negociado a la crisis.

«Hablamos de un Estado y de un pueblo que están sufriendo un ataque, una guerra de desgaste por parte de fuerzas extremistas que solo pueden ser calificadas como terroristas», ha señalado Higazi, para aludir a la actividad de grupos «yihadistas» en la península del Sinaí como la prueba de esa conexión con el terrorismo. Para el asesor presidencial, las acampadas islamistas de Rabea al Adauiya y Al Nahda en El Cairo -desmanteladas por la fuerza el pasado miércoles- «no pueden ser descritas como pacíficas, ya que en ellas se cometieron torturas, asesinato de civiles, incitación a la violencia…».

Según Higazi, las nuevas autoridades surgidas del golpe de Estado del pasado 3 de julio intentaron llegar a una solución pacífica con los Hermanos Musulmanes, pero la «testarudez» de estos hizo imposible llegar a un arreglo. Por todo ello, ha asegurado que los sucesos en el país no pueden considerarse «diferencias políticas», aunque ha insistido en que los egipcios «nunca han estado más unidos» y en que el Estado «ganará esta batalla y fundará un Estado democrático civil».

Cuarta jornada de disturbios

Mientras tanto, los disturbios continúan en las calles egipcias. Esta tarde. la policía ha expulsado por la fuerza a los islamistas atrincherados desde hace varias horas en una mezquita del centro de El Cairo, en medio de un intenso tiroteo, según ha constatado la agencia Afp. La policía ha disparado también al aire para dispersar a residentes que se hallaban fuera de la mezquita y agredían a los islamistas, que han sido extirpados uno a uno del edificio, en una plaza saturada de gases lacrimógenos. Según uno de los islamistas, alrededor de un millar de personas llegaron a permanecer en el interior de la mezquita.

Además han estallado enfrentamientos entre partidarios y opositores de Mursi en la ciudad de Alejandría. Los choques se desarrollan en los barrios de Al Hadra, Al Asafra y de Abu Suleimán, en el este de la localidad. También ha habido marchas de los islamistas en otras partes del país, como en El Cairo y las provincias sureñas de Asiut y Minia.

Estos enfrentamientos se producen en el cuarto día de sangrientos disturbios entre fuerzas de seguridad, que recibieron la autorización de disparar contra manifestantes hostiles, y partidarios de Mursi. Al menos 173 personas fallecieron -95 de ellas en El Cairo- y 1.330 resultaron heridas en los diferentes actos de violencia registrados el viernes en todo el Egipto durante las protestas contra el Gobierno interino egipcio y a favor de Mursi, según el último balance oficial dado a conocer por el Ministerio de Sanidad.

Los partidarios del presidente depuesto volvieron a manifestarse en protesta por el violento desalojo de sus campamentos en El Cairo y los posteriores enfrentamientos que se saldaron con más de 600 muertos y miles de heridos. De hecho, los Hermanos Musulmanes instaron a sus simpatizantes a protestar durante una semana todos los días contra el Gobierno, que ha informado hoy de que han sido detenidos 1.004 civiles en las últimas horas y se han incautado de armas y municiones en todas las provincias en el marco de las operaciones para hacer frente a los «intentos terroristas de empujar al país a un ciclo de violencia». Además los fiscales egipcios han puesto a 250 partidarios de los Hermanos Musulmanes bajo investigación por asesinato, intento de asesinato y terrorismo.

Hermanos Musulmanes

Dentro de la crisis institucional que atraviesa el país, el Gobierno egipcio ha anunciado que estudia disolver la cofradía de los Hermanos Musulmanes «por medios jurídicos», según ha explicado el portavoz del Consejo de Ministros, Sherif Shauqi. La Hermandad Musulmana, que fue fundada en 1928 por Hasan el Bana, fue ilegalizada ya en 1954 por Gamal Abdel Naser, aunque tras la revolución que depuso a Hosni Mubarak en 2011 quedó en una situación alegal que todavía mantiene.

En declaraciones a la prensa tras la comparecencia de su portavoz, el primer ministro del Gobierno provisional, Hazem al Beblaui, ha llamado a la reconciliación de los egipcios, aunque ha cerrado esa puerta a «quienes tengan las manos manchadas de sangre». «No habrá reconciliación con quienes tengan las manos manchadas de sangre, con quienes hayan levantado sus armas contra el Estado o contra los ciudadanos», ha señalado Beblaui. Asimismo, ha asegurado que su Ejecutivo está intentando «allanar el camino hacia la democracia, con una Constitución de consenso y una ley electoral transparente».