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miércoles, 29 junio 2022 3:28

El mejor Nadal es más que Federer

El balear también ratificó que está en un grandísimo estado de forma -continúa invicto este año en pista dura- y que su derecha corre y hiere una barbaridad. De hecho, si gana el torneo, Rafa Nadal volverá al número dos mundial. Y tampoco hay que obviar la inmensa manifestación de talento y calidad que hizo el suizo en buena parte del duelo; un puñetazo encima de la mesa que no fue suficiente pero que demostró por qué cualquier aficionado al tenis es un enamorado del helvético. Un Federer que va a abandonar la semana que viene el 'Top 5' del tenis mundial tras una década en la cima.

Todo eso pasó en dos horas y 14 minutos de partido. Todo eso en un duelo especial como el propio Nadal calificó antes de empezar el choque. Y eso que el partido empezó raro, con escasos peloteos y pocos tiros ganadores. Pero Federer fue creciendo poco a poco. El suizo se olvidó de su versión más irregular, la que ha mostrado en los últimos meses, y recordó cómo se juega a la perfección al tenis. Brilló cuando lo hacen los grandes, al final del set, no al comienzo, en el que ambos firmaron una tregua y se limitaron a mantener su servicio con lo justo. Fue en esa última parte del acto en la que sobresalió y en la que mostró su mejor versión. Un gran tenis muy productivo, ya que le sirvió para romper el servicio de Nadal en el momento clave y cerrar la manga.

Nadal se levanta

Curiosamente, el primer set no siguió el patrón habitual de los Nadal-Federer. El suizo probó nuevas cosas. Tiró más al revés del español, evitando así la rutina de la derecha del balear contra su revés. Y le funcionó. Treinta partidos después entre los dos, sigue pareciendo el único punto débil de Nadal ante el suizo. Eso, y que la derecha del manacorense tardó en carburar.

El partido se movía sin momentos para la duda. No se podía. En el momento en el que cualquiera de los dos reculaba unos centímetros, lo pagaba. Y Nadal fue poco a poco golpeando a la bola con más precisión y agresividad que su rival, un Federer que se mostraba cómodo sobre la pista. El partido fue a más. Los dos mejores jugadores de la última década desenfundaron sus trajes de gala y ofrecieron un maravilloso espectáculo tenístico.

Ambos se desataron. Los dos se emplearon a fondo y se vaciaron. Es extraño ver al balear y al suizo como cuarto y quinto favorito de un torneo y enfrentándose en cuartos de final. No lo es verles deleitar a la grada. Y en medio del delirio, Nadal fue más frío y efectivo; fue más Nadal que nunca. Rompió en el momento clave del segundo set, se llevó esa manga y puso la directa en el tercero.

Un último acto que se desniveló muy pronto pero que continuó repleto de emoción y de golpes con mucho talento. Así se llegó al 5-3 para Rafa, donde el balear dudó, sufrió y, finalmente, venció. Desde luego, la jornada no pudo ir mejor para el balear. Antes de que saltase a la pista, Djokovic y Murray, los dos primeros de la clasificación, ya habían caído en cuartos de final. Es decir, Nadal puede salir como número dos del mundo si gana el torneo. Siguiente escollo: el checo Berdych.