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La comunidad internacional pide contención en Egipto

La comunidad internacional expresó hoy su preocupación por la situación en Egipto, donde al menos 149 personas han perdido la vida en enfrentamientos en distintas partes del país, y llamó a la contención, al diálogo entre las partes y a la reconciliación. Estados Unidos condenó las acciones contra manifestantes partidarios del derrocado presidente egipcio, Mohammed Mursi, y dijo que «conviene a todas las partes que persigan una reconciliación, pongan fin a la violencia, respeten los derechos humanos básicos, y pongan en pie un gobierno que refleje la voluntad del pueblo».

El Ejecutivo de Barack Obama seguirá presionando al de Egipto para que cumpla «la promesa que ha hecho de agilizar la transición hacia un Gobierno civil y elegido democráticamente», afirmó un portavoz de la Casa Blanca, quien alertó de que la violencia «solo dificultará» el avance hacia una «estabilidad y democracia duraderas. También la Unión Africana (UA), que analizó hoy la crisis egipcia, condenó de manera rotunda «los actos de violencia que han provocado la pérdida de numerosas vidas humanas» y pidió a las partes, especialmente al Gobierno interino, ejercer «máxima contención».

La UA instó a las partes a «evitar cualquier acto de violencia y abrazar el espíritu de diálogo, respeto y tolerancia mutua» y subrayó la «importancia de un Egipto pacífico, estable y democrático». Mientras, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lamentó que las autoridades egipcias «hayan elegido usar la fuerza para responder a las manifestaciones» y llamó a los egipcios a concentrar sus esfuerzos en promover una «reconciliación genuinamente inclusiva».

En el mismo sentido, la Unión Europea deploró los hechos e instó «a las fuerzas de seguridad a ejercer la mayor contención y a todos los ciudadanos egipcios a evitar más provocaciones y una escalada» de la tensión. La OTAN pidió a todas las partes en Egipto que se abstengan del uso de la violencia y trabajen por restablecer el proceso político en el país.

Para el jefe del Gobierno turco, Recep Tayyip Erdogan, «el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Liga Árabe deben encabezar la comunidad internacional y moverse para poner fin de inmediato a esta masacre», mientras que el presidente de Turquía, Abdullah Gül, advirtió de que «Egipto se dirige hacia el caos, y esto es un callejón sin salida». Marruecos, por su parte, abogó por el diálogo entre las partes en Egipto «para encontrar los compromisos necesarios para una solución política, en el interés supremo del pueblo egipcio».

También las autoridades cataríes condenaron «rotundamente» la actuación de la policía egipcia para desmantelar las acampadas de protesta de los islamistas en El Cairo y apelaron al diálogo para lograr una salida pacífica a la crisis.

Por su parte, el Ministerio iraní de Asuntos Exteriores de Irán advirtió hoy sobre el riesgo de guerra civil en Egipto si continúa la situación actual e instó a las partes egipcias a la moderación y a buscar una salida a la crisis lo antes posible, informó hoy la web oficial del Ministerio. En un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores condenó la matanza en Egipto y anunció que «sin duda el enfoque actual de las transformaciones en Egipto fortalece el riesgo de que ocurra una guerra civil en este gran país islámico». La cancillería iraní advirtió sobre las «graves y peligrosas consecuencias» que tiene el seguimiento de este proceso ya que la región está sometido a crisis. El Ministerio de Asuntos Exteriores asimismo subrayó la necesidad de acabar lo más pronto posible con esa situación y alentó a todas las elites políticas, científicas, religiosas y a diferentes grupos de Egipto a «tomar una actitud conciliadora» y solucionar el problema «mediante un diálogo nacional y un proceso democrático».

Preocupación en Europa

En Europa se sucedieron las reacciones y, así, el primer ministro británico, David Cameron, aseguró que «la violencia no resolverá nada» en Egipto y que lo que se precisa es una transición hacia una «democracia genuina, lo que significa un compromiso de todas las partes». . Alemania apeló a la «responsabilidad» de ambas partes en el conflicto para detener la escalada de violencia e Italia pidió «máximo autocontrol» a las fuerzas del orden y a las partes implicadas.

Grecia, muy preocupada por los ataques a comunidad cristiana de Egipto, consideró «una gran responsabilidad de todos evitar una guerra civil, no conducir a este país vecino y hermano a un conflicto abierto y hacer que prevalezca la prudencia y el diálogo para que las instituciones democráticas puedan funcionar». A juicio del senador ruso Mijail Marguélov, representante del presidente Vladímir Putin para los países del continente africano, la situación en Egipto se parece cada vez más a una guerra civil y es continuación directa de la Primavera Árabe.

La organización humanitaria Amnistía Internacional , que aseguró que «trabaja sobre el terreno para verificar cualquier abuso que pudiera haber ocurrido», pidió a las fuerzas de seguridad egipcias que den «con urgencia» los pasos necesarios para evitar nuevos «derramamientos de sangre». Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad de Egipto, al menos 149 personas murieron y 1.403 resultaron heridas en los enfrentamientos ocurridos en varias zonas del país, donde se ha decretado el estado de emergencia y se ha declarado el toque de queda por tiempo indefinido en doce de las veintisiete provincias, entre ellas El Cairo y Giza