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San Lorenzo inunda el cielo

Esta noche se podrá pedir un deseo con solo mirar al cielo. Será el momento de máxima intensidad de las Perseidas, la lluvia de estrellas más famosa del hemisferio Norte. También son conocidas como Lágrimas de San Lorenzo, cuyo santo se celebra el 10 de agosto. Según la tradición medieval, las estrellas fugaces son las lágrimas que vertió el mártir mientras era quemado en la hoguera. Respecto al nombre de las Perseidas, se le otorga por que el área del cielo del que surgen es próximo a donde brilla la constelación de Perseo. Este héroe de la mitología griega nació, además, de la lluvia de estrellas en la que transformo Zeus para embarazar a Danae.

Un texto chino del año 36 d.c. ya habla de un pico de lluvia de fuego en agosto, aunque no fue hasta el siglo XIX cuando se asoció científicamente a una lluvia cíclica de meteoritos. Las Lágrimas de San Lorenzo no son la única lluvia de meteoritos anual. A lo largo del año caen sobre la Tierra Cuadrántidas (enero); Líridas (abril); Dracónidas (octubre); Oriónidas (octubre); Leónidas (noviembre) y Gemínidas (diciembre).

¿Pero por qué las Perseidas se dan siempre en agosto? Cada año por estas fechas La Tierra se cruza con la órbita del cometa Swift-Tuttle, que por efecto del calor del sol a su paso va dejando rocas que forman la conocida como cola de estos astros espaciales. Una vez liberadas, estos fragmentos de escombros son arrastrados por la órbita terrestre. Durante su entrada en la atmósfera a 225.000 kilómetros por hora adquieren una gran temperatura que los hace resplandecer antes de quedar reducidas a polvo.

Para que el panorama sea lo más gratificante posible los astrónomos aconsejan alejarse de las luces de la ciudad. La oscuridad del cielo nocturno en el campo multiplica la visibilidad entre 3 y 10 veces.

En su noche de máxima intensidad se puede observa una media 100 Perseidas a la hora y un máximo de 500, aunque no son la lluvia de estrellas más intensas del año. A pesar de ello, las Lagrimas de San Lorenzo si son las más conocidas. Es lo que tiene disfrutar de su espectáculo bajo una temperatura agradable, un cielo despejado y, sobre todo, de vacaciones.