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Obama advierte de que Al-Qaida sigue siendo peligrosa

Estados Unidos centrará su estrategia antiterrorista en hacer «todo lo posible» por combatir a filiales de Al-Qaida como la que opera en Yemen, mientras persiste la «amenaza» por la que mantiene cerradas 19 embajadas y consulados en el mundo musulmán.

Un día después de que EE UU retirara a la mayoría del personal de su embajada en Yemen y urgiera a la salida de los ciudadanos estadounidenses de ese país debido a una amenaza terrorista, las autoridades yemeníes han anunciado que han frustrado varios ataques de Al-Qaida. No obstante, el Departamento de Estado ha evitado hacer comentarios sobre ese anuncio y se ha limitado a señalar que sus sedes diplomáticas permanecen cerradas porque «sigue habiendo una amenaza» terrorista, en palabras de la portavoz Jen Psaki.

Estados Unidos ha reconocido que su preocupación se centra especialmente en la Península Arábiga, donde opera Al-Qaida en la Península Arábiga (AQPA), uno de los organismos más activos de la red terrorista tras la muerte de Osama bin Laden. El presidente de EE UU, Barack Obama, ha reiterado que «toma en serio» las amenazas que presentan filiales como AQPA y que su Gobierno hará «todo lo posible para enfrentarlas». «Gracias a ustedes, la jerarquía de Al-Qaida ha recibido golpe tras golpe. El núcleo de Al-Qaida en Afganistán y Pakistán se encamina a una derrota», ha señalado Obama en un discurso ante un grupo de marines en Camp Pendleton (California). «Pero evidentemente, el fin de la guerra en Afganistán no significará el fin de las amenazas contra nuestro país», ha advertido el mandatario. Grupos afiliados a Al-Qaida «siguen siendo una amenaza contra nuestra patria, son una amenaza para nuestras sedes diplomáticas y nuestras empresas en el extranjero. Tenemos que tomar en serio estas amenazas», ha agregado.

En el mismo sentido, Psaki ha asegurado que Estados Unidos está «intensificando» su «presión sobre las filiales (de Al-Qaida), como la que opera en Yemen». «Ése ha sido el enfoque de nuestra estrategia terrorista, y seguirá siéndolo», ha manifestado la portavoz en su conferencia de prensa diaria.

Estados Unidos mantiene cerradas desde el domingo 19 sedes diplomáticas, entre ellas las de Jordania, Yemen y Egipto, que no abrirán hasta el próximo sábado por precaución, mientras que otras como las de Afganistán e Irak reabrieron el lunes con normalidad. «Seguimos evaluando los riesgos día a día, y embajada a embajada. De momento, las mantenemos cerradas para mantener a nuestro personal a salvo y porque creemos que sigue habiendo una amenaza», ha señalado Psaki.

Una red diezmada

El Gobierno de Obama conmemoró ayer el quince aniversario de dos grandes ataques en sus embajadas, los que se produjeron en agosto de 1998 en sus sedes diplomáticas de Kenia y Tanzania, y que dejaron 218 muertos y casi 5.000 heridos. «Estados Unidos es firme en su compromiso de proteger a los hombres y mujeres estadounidenses que sirven a nuestro país en el extranjero, y trabajaremos con nuestros aliados para combatir el extremismo violento en Africa Oriental, en toda la región y en todo el mundo», indicó Obama en un comunicado.

Por su parte, Psaki ha asegurado que en los quince años que han pasado desde esos ataques, Estados Unidos ha «neutralizado a una serie de terroristas que planeaban ataques contra estadounidenses, entre ellos comandantes, jefes de operaciones y varios 'números tres' de Al-Qaida». «Y a medida que esos líderes han desaparecido del campo de batalla, en muchos casos han quedado reemplazados por líderes más jóvenes y menos experimentados que no han demostrado las mismas capacidades operacionales», ha afirmado la portavoz.

La amenaza actual, calificada por varios senadores estadounidenses como «la más seria» de los últimos años, ha generado un nerviosismo en EE UU que comenzó el domingo con el cierre de 22 sedes diplomáticas y se ha prolongado debido a que Washington sigue viendo un riesgo y quiere ser «muy prudente», según Psaki.

Fuentes oficiales estadounidenses han revelado a 'The New York Times' que la alerta se desató por varios mensajes interceptados entre el líder de Al-Qaida, Ayman al Zawahiri, y el jefe de AQPA, Naser al Wahishi, que hablaban de un ataque el pasado domingo, algo que el Departamento de Estado no ha confirmado ni desmentido.