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La juez cree que el expresidente del CV Murcia participó en el asesinato de la pareja holandesa

«En el presente caso, si bien existen indicios bastantes para estimar responsable criminalmente del delito de asesinato al detenido (Evedasto Lifante Carbonell), procede decretar su libertad provisional sin fianza, con la sola obligación 'apud acta' de comparecer en este órgano judicial, o en el que conozca de la causa, los días que se le indicarán». La titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Molina de Segura, Olga Reverte Villar, que investiga el asesinato de los holandeses Ingrid Visser y Lodewijk Severein, dictó esta resolución el pasado jueves, 1 de agosto, después de haber tomado declaración en calidad de imputado al empresario y expresidente del Club Voleibol Murcia 2005. Unas horas antes, a las ocho de la mañana, Lifante había acudido a las dependencias de la Jefatura Superior de Policía de Murcia junto al abogado Fidel Pérez Abad, respondiendo a una citación de los investigadores, quienes inmediatamente le comunicaron que se encontrada formalmente detenido.

El empresario del sector del mármol, que actualmente desempeña el cargo de pedáneo de Barinas (Abanilla), se encuentra en estos momentos en situación de libertad, aunque imputado en las diligencias por el doble crimen. Tal como se recoge en el sumario por el doble crimen son esos «indicios bastantes» los que mantienen imputado a Lifante como presunto «responsable criminalmente del delito de asesinato». En las citadas diligencias judiciales existe un informe, realizado por los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), en el que se recogen las «evidencias obtenidas sobre la participación de Evedasto Lifante» en los asesinatos. Unos indicios que son los que han motivado su reciente detención y el hecho de que permanezca imputado.

Entre esos datos que en apariencia lo incriminan se encuentra la declaración prestada en su día ante la Policía y en el juzgado por el principal imputado en el crimen, el exgerente del club de voleibol Juan Cuenca, quien manifestó que el encuentro con la pareja de holandeses en una casa rural de Molina de Segura había sido preparado por Lifante, quien pretendía solventar «problemas de negocios que tenía con Severein». Igualmente sostuvo que fue Lifante quien le pidió que trasladara desde Valencia hasta Murcia a dos rumanos, Valentín Ion y Constantin Stan, a quienes se considera autores materiales del crimen y del posterior descuartizamiento de los cuerpos.

La Policía dice desconocer, sin embargo, «si dicha imputación puede estar motivada por venganza».

«Es capaz de cualquier cosa»

Otro de los indicios que recogen los investigadores es una conversación telefónica grabada entre Juan Cuenca y una mujer que supuestamente colaboró en los preparativos del crimen y en su posterior encubrimiento, María Rosa Vázquez Marín. En un momento de la conversación, Cuenca se refiere a que «existe un tercero por encima de él, que sería responsable de la situación y que es capaz de llegar a cualquier cosa».

Los investigadores consideran que con esas palabras apunta a Evedasto Lifante, con quien los dos interlocutores han tenido relación en el pasado («tú lo conoces y yo también lo conozco», le recuerda Cuenca a la mujer). Además le hace saber que esa persona que estaría por arriba «es muy rara y dice que habla con un genio». Otra descripción que los investigadores creen referida a Lifante, pues el propio empresario ha reconocido en sus declaraciones ante la Policía y en el juzgado que en ocasiones ha consultado a consejeros espirituales africanos, que asegura que le otorgan protección.

También reseñan los agentes que en el domicilio de uno de los rumanos detenidos, Valentín Ion, se halló una fotografía de Lifante y documentación sobre una de sus canteras.

Por último, los investigadores señalan que Cuenca y Lodewijk estaban buscando inversores para vender una cantera de Lifante, así como el hecho de que el club de voleibol debía dinero (en torno a los 40.000 euros) a la mujer de Lodewijk, Ingrid Visser, por una de las temporadas en las que militó en el club.

En sus declaraciones como detenido ante la Policía y en el juzgado, el empresario de Barinas negó rotundamente haber participado o colaborado en el doble crimen, y aseguró que desde hacía unos años no mantenía relación ni contacto alguno con Juan Cuenca, a quien calificó como «una persona muy mentirosa y manipuladora». Aunque la juez Reverte cree que hay indicios de su supuesta participación en los asesinatos, ha decidido mantenerlo en libertad. Quizás porque no existe ningún dato concluyente que así lo demuestre y todo sigue, de momento, en el terreno de las sospechas.