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Los islamistas tunecinos llaman al diálogo

El principal partido del Gobierno tunecino, el islamista Al Nahda, ha aceptado la iniciativa de suspender la actividad parlamentaria hasta que oposición y Gobierno se sienten a dialogar que fue lanzada ayer por el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Mustafa Ben Yafar.

«A pesar de nuestras reservas legales y formales sobre esta iniciativa, esperamos que lleve a los partidos políticos a sentarse en la mesa de diálogo y a alcanzar las soluciones consensuadas que se necesitan en este periodo de grandes retos económicos y de seguridad», asegura Al Nahda en un comunicado difundido en su página web oficial. La nota, firmada por el presidente del movimiento, Rachid al Ganuchi, insta también a la formación de un «gobierno de unidad nacional» que incluya a todos los partidos políticos, lo que supone una de las principales demandas de la oposición.

El asesinato del diputado Mohamed al Brahmi el pasado 25 de julio desató un movimiento de protesta de la oposición y de gran parte de la sociedad civil, que responsabilizan al Gobierno del deterioro de la situación de seguridad y piden la disolución del Ejecutivo y del Parlamento. No obstante, sobre este último punto Al Ganuchi ha insistido en que su partido sigue comprometido con «la preservación de la Asamblea Nacional Constituyente como la autoridad fundamental y la pieza clave del emergente sistema democrático elegido por los tunecinos en las elecciones del 23 de octubre de 2011». En este sentido, solicita la inmediata reanudación de sus actividades una vez que comience el diálogo entre las distintas fuerzas políticas y muestra la «total disposición» de su partido a «considerar cualquier propuesta para acabar con la actual crisis» en el marco de los principios democráticos.

Prioridades de la Asamblea Legislativa

Asimismo, propone una lista con las prioridades de la Asamblea Legislativa una vez que reanude sus sesiones: la formación de una comisión electoral independiente en el plazo de una semana, la adopción de la Constitución y de la Ley Electoral para finales de septiembre y la celebración de elecciones antes de fin de año.

En el comunicado, Al Nahda muestra también su temor por la existencia de lo que denomina «grupos anarquistas» que, según el movimiento, «intentan formar e imponer comités locales para reemplazar a las autoridades» en «un intento desesperado de repetir el golpe de Estado de Egipto».

Ben Yafar anunció ayer la suspensión de las actividades parlamentarias hasta que las fuerzas políticas tunecinas se sienten a dialogar para salir de la actual crisis. «Asumo mi responsabilidad como presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. Suspendemos las actividades de la Asamblea hasta que empiece el diálogo» entre oposición y Gobierno, dijo Ben Yafar en un breve discurso difundido por la televisión estatal. En su comparecencia, el presidente del Parlamento acusó tanto a la coalición gubernamental a la que pertenece, como a los partidos de la oposición de creer que están en posesión de la «verdad absoluta», y subrayó que los tunecinos quieren salir de la etapa de transición lo antes posible.

Horas después, decenas de miles de tunecinos, 120.000 según la televisión estatal, se concentraban frente a la sede del Parlamento para pedir «la caída» del Gobierno. Con motivo del transcurso de seis meses desde el asesinato del dirigente de izquierdas Chukri Bel Aid, cuya muerte el pasado 6 de febrero desató una crisis política similar, las principales fuerzas políticas y de la sociedad civil mostraron una vez más su determinación de continuar presionando al ejecutivo. Desde el 26 de julio, simpatizantes de la oposición mantienen una concentración de protesta frente a la sede del Parlamento, a la que se unieron medio centenar de diputados tras suspender temporalmente su actividad en señal de protesta.