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Policías de paisano llevaban tres días vigilando al pederasta

Fue su lugar de trabajo durante años y estos días se convirtió también en su refugio. El pederasta Daniel Galván Viña, que recobró la libertad la pasada semana tras un indulto del Rey de Marruecos, ahora revocado, fue detenido ayer en Murcia, adonde viajó en autobús procedente de Tánger. Este iraquí, nacionalizado español y condenado a 30 años por abusar sexualmente de once menores, atravesó la frontera tras beneficiarse de la medida de gracia y, según fuentes del Ministerio de Interior, ya hacía días que estaba siendo controlado por la Policía Nacional, que lo mantuvo bajo vigilancia durante su estancia en Murcia. Llegó a la Región el sábado por la tarde y se alojó en el Hotel Legazpi, un establecimiento modesto ubicado en la Avenida Miguel de Cervantes.

Galván eligió como refugio estos días una ciudad que no le era ajena. El pederasta trabajó en la Universidad de Murcia (UMU) entre 1996 y 2002, en el área de Relaciones Internacionales. Ayer, la orden de detención emitida por Marruecos dio luz verde a los agentes para proceder a su arresto. Más de una decena de policías de paisano se adentraron en el hotel y acabaron con la recién recobrada libertad de Galván Viña, que hoy deberá comparecer ante la Audiencia Nacional.

El arresto del pedófilo se produjo en torno a las 17.25 horas en este establecimiento hotelero, ubicado en el barrio de Santa María de Gracia. Galván Viña ocupaba la habitación 101 desde el sábado por la tarde, cuando se registró en el hotel presentando su documentación legal, un DNI español. Una recepcionista del Hotel Legazpi explicó aeste periódico' que el pedófilo llegó sin reservar y que viajaba con poco equipaje.

Juan Sánchez, dueño del hotel, aseguró que Galván Viña se comportó durante su estancia «con corrección y normalidad» y dejó en buenas condiciones la habitación en la que pernoctó, él solo, después de pagar en efectivo los dos días en los que estuvo alojado en ella: 30 euros por noche. Sánchez explicó además que la intención del jubilado era abandonar el establecimiento ayer mismo, y así se lo hizo saber, pero regresó después y le comentó que se quedaría una noche más. Sánchez recordó asimismo que el detenido era recogido por la mañana por un amigo algo más joven y se marchaban juntos del hotel.

No presentó resistencia

La estancia de Galván Viña en el hotel fue seguida muy de cerca por la Policía Nacional. Tres patrullas camufladas vigilaban de incógnito los pasos del jubilado desde que llegó al establecimiento. Difícilmente podría haberse ocultado de las fuerzas de seguridad, aun si lo hubiera querido, ya que los datos de los clientes de los hoteles pasan automáticamente a la Policía en cuanto se registran. Dada la decisión del Gobierno marroquí de revocar el indulto que le permitió recobrar la libertad, los policías aguardaban a que de un momento a otro se dictara una orden internacional de detención, a través de la Interpol. La orden llegó en la tarde de ayer, y minutos después era arrestado.

Galván Viña fue detenido en la habitación del hotel sin mostrar ningún tipo de resistencia. Fue trasladado inicialmente a la Jefatura Superior de Policía de Murcia, donde se practicaron las primeras diligencias y donde continuaba al cierre de esta edición. Los agentes informaron al pederasta de la revocación del indulto que le permitió recobrar la libertad y de la petición de extradición de Marruecos. Según fuentes ligadas al caso, Galván Viña mostró su oposición a ser extraditado a Marruecos y se negó a declarar. Estuvo asistido por el letrado Alejandro Alonso, del despacho Manuel Maza Abogados.

Ahora el futuro de Galván está en manos del instructor Fernando Andreu. Una delegación del Gobierno marroquí viaja esta mañana a Madrid para reunirse con responsables del Ministerio de Justicia a fin de buscar una solución al galimatías legal que se ha abierto por el indulto ahora revocado. La delegación marroquí estará encabezada por dos altos funcionarios del Ministerio de Justicia, que se reunirán con responsables de la Dirección General de Cooperación Jurídica Internacional. La reunión se encuadra en el acuerdo de colaboración judicial que mantienen España y Marruecos, y que tiene efectos prácticos en casos de extradición.

De cualquier modo, la solución para este caso es muy compleja, ya que se trata de un nacional detenido en territorio español para cumplir una condena en otro país después de que fuera indultado. Sin ir más lejos, el artículo 3 del convenio de extradición de detenidos entre ambos países asegura que «ninguno de los dos estados concederán la extradición de sus nacionales respectivos». Además, tampoco serán entregados aquellos acusados con sentencia firme, como es el caso del pederasta detenido. Una opción es que Galván cumpla el resto de sus 28 años de condena en España, pero para eso debería volver a Marruecos, ingresar en prisión e iniciar los trámites para solicitar su extradición a España.