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La mediación en Egipto cobra impulso

EL CAIRO (Reuters) – El Gobierno de Egipto instaurado por el Ejército dijo el domingo que dará una oportunidad a la mediación para resolver la crisis provocada por el derrocamiento del presidente islamista Mohamed Mursi, pero advirtió de que el tiempo para eso es limitado.

Al mismo tiempo, una corte de El Cairo anunció que el líder de los Hermanos Musulmanes de Mursi y su lugarteniente se enfrentarán a un juicio en tres semanas más por crímenes entre los que figuran la incitación al asesinato durante protestas en los días previos al derrocamiento del mandatario islamista.

Eso podría complicar los esfuerzos de los enviados internacionales y de las facciones egipcias para lanzar un proceso político, alentar a la reconciliación internacional y evitar más hechos de violencia.

Pero una batalla inminente entre la fuerzas de seguridad y miles de partidarios de Mursi que continuaban presentes en dos campamentos de protesta en El Cairo parecía menos probable mientras los mediadores dialogaban.

El Consejo de Defensa Nacional, integrado por civiles y soldados, dijo en un comunicado que respalda la mediación «que protege los derechos de ciudadanos sin importar sus afiliaciones y que evita la sangre, siempre y cuando eso ocurra en un tiempo definido y limitado».

La entidad no especificó un plazo final.

La declaración fue emitida un día después de que enviados estadounidenses y europeos se reunieran de forma separada con miembros del nuevo Gobierno y con aliados de Mursi.

La crisis ha llevado a Egipto, el Estado árabe más poblado del mundo, a sus días más peligrosos desde que un levantamiento popular en febrero del 2011 terminó con el Gobierno de 30 años de Hosni Mubarak y aumentó las esperanzas de una nueva era de democracia.

Mursi se convirtió en el primer presidente elegido libremente de Egipto en junio de 2012.

Pero los temores de que estuviera endureciendo el control islamista en el país y su fracaso para aliviar dificultades económicas que afligen a la mayoría de sus 84 millones de habitantes llevó a enormes manifestaciones en las calles, que culminaron en su derrocamiento por parte del Ejército el 3 de julio.

Los militares desplegaron una «hoja de ruta» para celebrar elecciones en unos seis meses y han prometido un regreso a un Gobierno civil. Sin embargo, los Hermanos Musulmanes -un movimiento islamista que estuvo décadas en las sombras durante el mandato de Mubarak- han rechazado la hoja de ruta.

Casi 300 personas han muerto en violencia política desde el derrocamiento de Mursi, incluyendo a 80 baleadas por fuerzas de seguridad en un solo incidente el 27 de julio, y buena parte del liderazgo de los Hermanos Musulmanes se encuentra en custodia.

Mursi, quien ha sido acusado de asesinato y de otros crímenes, se encuentra detenido en un lugar no divulgado.

/Por Angus MacSwan y Shadia Nasralla/