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Los andares pueden ser otra ?huella dactilar?

Un equipo de investigadores de la Universidad Jaume I trabaja en un sistema de identificación biométrica que reconoce a la gente por su manera de caminar. La principal ventaja de su sistema es que se puede utilizar a distancia, e incluso sin la colaboración del sujeto estudiado. Sus aplicaciones potenciales están en la seguridad, pero también en otros ámbitos como la medicina o los videojuegos.

Tanto las huellas dactilares como el reconocimiento facial «resultan muy fiables y difíciles de falsear», explica Ramón Mollineda, investigador principal de este trabajo. «Aunque ambas requieren que el usuario se encuentre cerca del sensor, y que colabore en el proceso de reconocimiento. Y no siempre podemos contar con eso», aclara. Su sistema trata de ofrecer una solución, o al menos un complemento, a este problema.

«Aunque es fácil de manipular y de cambiar conscientemente, cada uno lo hace de una forma», explica Mollineda. «Hay experimentos en los que una persona ha de reconocer a gente conocida solo observando su silueta en movimiento y el porcentaje de acierto es muy alto». El sistema que han desarrollado distingue las siluetas del fondo a partir de un vídeo, y genera una imagen resumen, única, con la que comparar.

«Tenemos una desventaja clara», explica el investigador, «y es que hay muchos factores que alteran la manera de caminar, así como la percepción de la manera de caminar». Los distintos tipos de ropa ?más ancha o ajustada?, el peso que carga consigo la persona, o incluso el estado de ánimo, afectan a la manera de caminar. «No podemos pedirle a una persona que se grabe caminando con todas las combinaciones de factores posibles, porque son infinitas», cuenta el científico.

Más que un sistema único de identificación, el grupo de Mollineda lo plantea como un complemento al reconocimiento facial. «Son métodos complementarios. La forma de caminar se puede detectar desde lejos y no necesita de una imagen de alta resolución. Se puede hacer a contraluz y con poca iluminación, mientras que el reconocimiento facial se realiza de cerca y con una imagen de alta resolución. De esta forma se podrían realizar reconocimientos en un rango mayor de condiciones, o, si ambos métodos son aplicables, obtener resultados más fiables».

Entre los usos propuestos para esta tecnología está mejorar la seguridad en toda clase de establecimientos. «Por ejemplo, si una persona pasa varias veces por la puerta de una joyería en poco tiempo, el sistema podría detectarla y enviar una alarma a un operador humano para que revisase los fragmentos de vídeo relacionados. Quizás el individuo identificado no constituya una amenaza, pero esa es una decisión que debe tomar la persona que está a cargo del sistema, y que no podría estar constantemente pendiente de varias cámaras», afirma Mollineda.

También permitiría, en lugares con gran afluencia de personas como estaciones de tren o aeropuertos, que el sistema identificase si hay personas con problemas de movilidad, para enviar lo antes posible a un empleado en su ayuda.