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Keita y Cissé se disputarán la presidencia de Malí

El ex primer ministro Ibrahim Bubacar Keita y el exministro Sumaila Cissé han sido los candidatos más votados en las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio por lo que concurrirán a una segunda vuelta el próximo 11 de agosto. El anuncio lo ha hecho el ministro maliense de la Administración territorial, el coronel Musa Sinko Culibaly, en una rueda de prensa en Bamako transmitida por la televisión estatal.

Según el coronel Culibaly, Keita, presidente de la Reagrupación por Malí (RPM) y que parte como favorito, ha logrado el 39,07% de los votos, lejos del 51% que necesitaba para imponerse directamente en la primera vuelta. Tras él, Cissé, de la Unión por la República (UPR), obtuvo el 19,44% de los apoyos. En tercera posición, y por tanto fuera de la carrera electoral, ha quedado el candidato del partido mayoritario Adema, Dramane Dembelé, con el 9,59% de los votos.

El ministro de Administración Territorial ha agregado que los 27 candidatos que concurrían a los comicios, los primeros que se celebran tras el golpe de estado del 22 de marzo de 2012, tienen 48 horas para presentar reclamaciones antes de que el Tribunal Constitucional certifique definitivamente los resultados.

Profunda crisis política

El pasado 30 de junio, con el 30% de los votos escrutados, Coulibali, que cifró el índice de participación en un 51,54%, anunció que Keita disfrutaba de una gran ventaja sobre sus seguidores y que si se mantenía la tendencia no sería necesaria una segunda vuelta.

Los resultados parciales anunciados a principios de semana desataron el malestar entre los seguidores de Cissé, y su partido mostró sus dudas sobre los resultados. El representante de las juventudes de la UPR, Madou Diallo, aseguró ayer que, según los datos recogidos por sus interventores, era «inevitable» una segunda vuelta. Incluso Diallo amenazó con recurrir a los tribunales en caso de que no se celebrara una segunda ronda electoral.

Malí se encuentra sumido en una profunda crisis política desde el golpe de estado del 22 de marzo de 2012 que puso fin al orden constitucional. Las autoridades intentan pasar página a este periodo con estas elecciones, cuyo principal objetivo es legitimar la transición política.

El país quedó dividido territorialmente entre abril de 2012 y enero de este año, después de que grupos independentistas tuareg, primero, y radicales islámicos, después, se hicieran con el control de las provincias septentrionales malienses de Gao, Kidal y Tombuctú.