Quantcast

«No voy a dimitir porque no soy culpable»

«Ni voy a dimitir ni voy a convocar elecciones», ha respondido Mariano Rajoy con firmeza a todos aquellos parlamentarios que le habían pedido su cese durante su comparecencia en el Parlamento. «No me voy a declarar culpable porque no lo soy», ha continuado con rotundidad, para, acto seguido, definirse como «una persona recta y honrada».

La segunda intervención del presidente del Gobierno, ya sin estar pendiente de leer sus papeles, ha resultado más convincente que la primera. Si en la primera se explayó en dar las causas de su comparecencia y en admitir su error por haber confiado en Bárcenas, en este segundo discurso se ha empleado a fondo en desacreditar a Alfredo Pérez Rubalcaba, quien en su turno se mostró especialmente duro con el presidente y le ha pedido que se vaya porque «está haciendo daño a España». Rajoy se ha defendido con un ataque: «Jamás compareció usted en esta Cámara para explicar el caso Faisán. Y hubo más de 40 peticiones por parte de mi grupo». Además, le ha insinuado que en realidad usa este caso «como si fuera la tabla de salvación de su liderazgo».

El presidente no ha obviado las peticiones de la oposición de que explique sus polémicos SMS con el extesorero del PP y los ha justificado en que siempre ha mostrado su «apoyo» a todos los colaboradores que han estado en «dificultades» puesto que «yo no condeno a nadie de manera preventiva». «Lo más difícil -ha continuado- es respetar la presunción de inocencia de la gente. Lo fácil es 'me lo quito de en medio y fuera' pero cada uno es como es y yo para bien o para mal soy así», ha apuntado el jefe del Ejecutivo.

Primera intervención

La esperada comparecencia de Mariano Rajoy para «dar su versión» del 'caso Bárcenas' comenzaba con un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del accidente de Santiago. Tras ello, el presidente del Congreso ha entrado a degüello con las razones por las que ha tenido que acudir a la Cámara para hablar del «caso Bárcenas» (sic). Por fin ha nombrado al extesorero del PP, hasta en catorce ocasiones, aunque solo por su apellido.

«Vengo a frenar la erosión de la imagen de España», ha explicado Rajoy, «y también a desmentir las mentiras que han jaleado algunos dirigentes políticos». A continuación, ha atacado al PSOE y a otros grupos parlamentarios por amenazar con una moción de censura, a la que ha calificado de «pueril». «Les recuerdo que en el debate de moción de censura, la figura imprescindible es la del candidato, no la del presidente del Gobierno, que no tiene por qué comparecer», ha indicado Rajoy con sorna. Durante las intervenciones de la oposición, muchos han sido los que le han pedido su dimisión.

Tras dedicar unos minutos a hablar de la situación económica del país, el líder del PP ha vuelto a la carga sobre el caso que más interesa y del que había anunciado que era el único al que se iba a referir sin entrar en el juego del «y tú más» y sin criticar los escándalos de corrupción de otros partidos. «Me equivoqué al mantener la confianza en alguien que ahora sabemos que no la merecía», ha afirmado con rotundidad. Ha destacado que había creído en su inocencia hasta el momento en el que llegaron datos de sus cuentas millonarias en Suiza, que además de ser un acto de deslealtad con el PP, era un hecho ilegal que no admitía dudas. «Cometí el error de creer a un falso inocente, pero no el delito de encubrir a un presunto culpable», ha continuado. Rajoy ha repetido esto en varias ocasiones: «me equivoqué», «me equivoqué»… Ésta es la estrategia por la que se ha decantado tras meses de silencio.

«Ingente colección de falsedades»

El presidente del Gobierno ha negado todas y cada una de las acusaciones vertidas por Luis Bárcenas, quien -ha recordado- se encuentra en la cárcel de Soto del Real: «Son falsas sus acusaciones, sus medias verdades, sus insinuaciones». Rajoy ha reiterado que «en el PP no se ha llevado ninguna doble contabilidad ni se ha cometido ningún delito». El jefe del Ejecutivo sí ha reconocido que desde el Partido Popular se han pagado sueldos a sus dirigentes pero nunca en negro: «Se ha pagado por un trabajo, se ha pagado en blanco y se ha reconocido en las declaraciones de Hacienda». A continuación, ha salido al paso de las acusaciones de Bárcenas (al que por fin ha nombrado en varias ocasiones) sobre él mismo: «Yo les aseguro que siempre he declarado todos mis ingresos». En este sentido ha indicado que sus declaraciones de la última década están a disposición de todo el mundo.

El jefe del Ejecutivo ha indicado que si todo lo que aparece en los 'papeles de Bárcenas' es como lo que dice de él mismo, esos documentos son una «ingente colección de falsedades, como demostrará la justicia con el tiempo». Por ello, ha pedido que se deje trabajar a la justicia, que es a la que le corresponde establecer la verdad. Asimismo, ha lanzado una advertencia: que el Parlamento es una cámara, no un tribunal y no puede convertirse en una gran comisaría.

Minuto a minuto

158201

Si