Quantcast

Secuestro en Cleveland: Ariel Castro cumplirá cadena perpetua

Ariel Castro, el secuestrador de Cleveland, pasará el resto de su vida entre rejas por el secuestro durante una década de Amanda Berry, Gina de Jesús y Michelle Knight.

Castro, de 52 años, no solo privó de libertad a las tres jóvenes, sino que las maltrató, violó y vejó gravemente. Delitos en el estado de Ohio podían costarle la pena de muerte. Por ello la estrategia de sus abogados ha sido la de pactar con al Fiscalía un acuerdo en el que el acusado admite su culpabilidad y acepta cumplir cadena perpetua sin opción de libertad condicional.

«¿Usted entiende que nunca volverá a salir de la cárcel?», preguntó el juez a Castro durante la audiencia, a lo que éste contestó un rotundo «sí».

Esta solución ahorra ademas a Amanda Berry, Gina de Jesús y Michelle Knight el trago de tener que revivir los hechos en un juicio que ahora ya no tendrá que que celebrarse.

Perdón a las víctimas

Ariel Castro se presentó ante el juez con cara inexpresiva. Esposado de manos y pies, espetó: «Me gustaría pedir perdón a las víctimas».

No dejaba de mirar de reojo hacia atrás: a Michelle Knight, la única de sus tres víctimas presente en una sala en la que se ha revivido aquella pesadilla. Una maqueta ha explicado cómo era vivir en aquella casa de los horrores, con agujeros en las paredes para que las cadenas de las tres chicas siempre las retuvieran. También se ha mostrado la pistola con la que las obligaba a jugar a la ruleta rusa o la carta en la que se reconoce como un «depredador sexual».

La única que fue capaz de enfrentarse a esas imágenes y recuerdos fue Michelle. Primero se ha abrazado con fuerza a las madres de sus dos compañeras de cautiverio. Después, y pese a las lágrimas, no le ha temblado la voz. «Yo he sufrido once años de infierno. Ahora empieza el tuyo…La pena de muerte sería demasiado fácil. Mereces pasar la vida en la cárcel», ha señalado Michelle Knight.

Pero ella no ha tenido la última palabra. Su verdugo ha vuelto a hablar: «No soy un monstruo. Estoy enfermo». Y ha intentado justificar lo que hizo en los abusos de su infancia o su adicción a la pornografía. Una declaración con la que pretendía, según su familia, mostrar su otro yo, más humano. De poco le ha servido. El juez ya tenía redactada su condena cadena perpetua.