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Adiós a los estragos del calor

1. Mis ojos están más sensibles

La intensidad de la luz, el calor, el agua del mar o de la piscina, el sudor… y las dichosas gafas de sol que se te olvidan en casa una y otra vez. Todo estos factores hacen que tus ojos estén mucho más sensibles e irritados.

¿Por qué? Los expertos insisten: en verano hay que proteger nuestros ojos con gafas adecuadas, ya que las radiaciones solares pueden causarnos conjuntivitis, lesiones oculares, inflamación de los párpados e, incluso, provocar la formación precoz de cataratas.

¿Qué hacer? Llevar siempre contigo las gafas de sol. Te protegerán de las radiaciones, del viento, del polvo… Eso sí, que sean de calidad. Según datos del Consejo General de Colegios de Óptico-Optometristas, una de cada tres gafas de sol vendidas en España no ha pasado los controles sanitarios establecidos. Piensa que llevar unas gafas malas es peor que no llevarlas. (Más información en Mujerhoy.com)