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martes, 17 mayo 2022 18:52

El peso de España recae sobre el joven Cáceres

Las veteranas Ruth Beitia y Natalia Rodríguez, ambas de 34 años, son dos de los escasos referentes del atletismo español en el mundo. Pero ambas están atravesando una temporada sin chispas. La saltadora cántabra, vigente campeona de Europa al aire libre y en pista cubierta, entra en el tramo final con una marca de 1,95 m., poca cosa para ella, acostumbrada a merodear los dos metros, donde se reparten las medallas más codiciadas. La mediofondista tarraconense, bronce en el último Mundial, único trofeo para España en Daegu, y descalificada en el de Berlín después de ganar la carrera de 1.500 m., ni siquiera ha sido capaz de lograr la mínima A (4:05.50), a un mundo de su récord nacional, por debajo de los cuatro minutos. Así que Ramón Cid, el hombre que ha seleccionado a 41 atletas para los Campeonatos del Mundo de Moscú (10-18 de agosto), se gira hacia Eusebio Cáceres, el portentoso saltador de Onil, flamante campeón de Europa sub-23 con un salto de 8,37 m., el tercero mejor del año, que le coloca en el podio virtual.

Cid, menos impetuoso que su predecesor, el eterno presidente José María Odriozola, sentado a su derecha, no teme señalarle como la gran opción. «Eusebio asume la presión, ya la está asumiendo», apunta el donostiarra, quien también confía en la marcha, el flotador de siempre para España. Una nueva generación de andarines ha entrado desafiante con Miguel Ángel López al frente, el murciano, de la cuadra de José Antonio Carrillo, que ya fue quinto en los Juegos de Londres. Aunque si hay un grupo que está destacando esta temporada es el de José Antonio Quintana, que no para de recibir medallas de sus jóvenes marchadores. Este entrenador llevará a cuatro de ellos a Moscú: Álvaro Martín, José Ignacio Díaz, Lorena Luaces y Julia Takacs, la atleta que batió el récord de España de 10.000 metros marcha y que brilla entre las diez mejores de un ranking con cinco chinas. Junto a ella tampoco conviene olvidar a Beatriz Pascual, una atleta con dos diplomas olímpicos. Al lado de todos estos bisoños competidores volverá a cimbrearse Chuso García Bragado, quien, con 43 años, se convertirá en Moscú en el hombre con más Mundiales (11).

Las opciones de medalla no pasan de ahí. Aunque Cid, que ha repuesto el 'buen rollo' en la selección, ruega que no se mida al equipo exclusivamente por las medallas. De entrada, España lleva a 31 de sus 41 atletas con la mínima A, y 20 de los internacionales son debutantes en un Mundial. Y el mérito radica en que la IAAF ha endurecido vilmente las mínimas, en algunos casos más exigentes que las de los Juegos Olímpicos, como ha sucedido en los 1.500, más despoblados que nunca con Natalia Rodríguez y David Bustos, los únicos representantes. Por eso Cid habla de «entre siete y diez finalistas». Lograr siete le parece que estaría «bien», y diez, «muy bien». Esta temporada, además, solo se ha podido hacer la mínima desde octubre hasta esta semana, cuando en otros campeonatos se abría la opción a dos años.

La lista, con solo diez mujeres, no ha presentado aristas. Sólo había una duda, quién se quedaba fuera de los 3.000 m obstáculos, la única prueba con superávit para España. Ramón Cid no se complicó y apostó por los tres atletas que subieron al podio en Alcobendas el domingo: Ángel Mullera, Roberto Alaiz y Sebas Martos. El damnificado ha sido Abdelaziz Merzougui, el campeón de Europa sub-23, que se cayó al pasar un obstáculo en la recta de los Campeonatos de España.

El último Mundial, el de Daegu (Corea del Sur), hace dos años, ofreció uno de los peores resultados de la historia para España: una medalla y dos puestos de finalista. Así que la selección confía en que Moscú, en su impresionante estadio Luzhniki (78.000 espectadores), se convierta en un punto de inflexión.