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Lágrimas y dolor en la catedral de Santiago

Apenas cinco minutos después de las siete de la tarde, el arzobispo Julián Barrio daba comienzo en la catedral de Santiago al funeral por las víctimas de la tragedia ferroviaria ocurrida el pasado miércoles y que ha dejado por el momento 79 muertos y 130 heridos de diversa consideración. «Queridas familias, estamos a vuestro lado. Galicia y España os llevan en el corazón», comenzó Barrio su discurso en el epicentro del célebre lugar de peregrinación mundial, que hoy se ha teñido de dolor y luto. A la derecha del púlpito, los Príncipes de Asturias han presidido junto a la infanta Elena el solemne funeral oficial, que ha contado además con la presencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y su esposa, así como la del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y otras altas autoridades del Estado, varios miembros del Gobierno y presidentes de diversas comunidades. También ha acudido la presidenta del Parlamento gallego, Pilar Rojo, alcaldes de diferentes localidades y otros representantes autonómicos, provinciales y locales.

Las campanas de la catedral de Santiago tocaban a muerto desde una hora antes de que diera comienzo el funeral. El tañido se ha escuchado en todo el centro de la ciudad compostelana y ha acompañado la entrada a la catedral de cientos de personas que hacían cola desde horas antes de la hora prevista para el último adiós en Santiago. Una pantalla gigante instalada en la Plaza Quintana, en los alrededoresde la catedral, ha permitido seguir el oficio a quienes no han podido entrar en el recinto.

Los congregados han recibido con aplausos a Don Felipe, Doña Letizia y la Infanta Elena a su llegada a la Plaza del Obradoiro. Las autoridades habían comenzado a llegar a la catedral compostelana poco antes. A las 18.40 horas hacía su llegada Mariano Rajoy, quien fue recibido por el presidente gallego. En el interior de la catedral esperaban ya los ministros de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón; la titular de Fomento, Ana Pastor; y el de Interior, Jorge Fernández Díaz.

El funeral se ha prolongado durante alrededor de una hora. En su homilía, en la que ha tenido también un recuerdo para las víctimas del accidente de autocar en Italia, el arzobispo ha recordado cómo en el atardecer del 24, «un día que se presentaba festivo», la noticia del accidente ferroviario «sobrecogió» el «alma» de todos. Barrio ha apelado al valor de la oración para pedir por los fallecidos y la recuperación de los heridos y para buscar «el consuelo y la serenidad» para las familias de las víctimas.

«Familias que habéis perdido a vuestros seres queridos: desde el primer momento os hemos tenido en nuestro corazón, como también os han llevado en su corazón Galicia, España y tantas personas más allá de nuestras fronteras», ha señalado el arzobispo ante los presentes, muchos cabizbajos y sin poder contener las lágrimas. Junto a familiares y personalidades políticas, en la catedral también han estado presentes efectivos de los servicios de emergencias y algunos vecinos del lugar del siniestro que ayudaron a socorrer los heridos.

Finalizada la ceremonia religiosa, los Príncipes de Asturias y la Infanta Elena se han acercado a dar uno por uno el pésame a los familiares de los fallecidos que han asistido a la eucaristía. También se han acercado a dar el pésame a los familiares Rajoy junto a su esposa, el presidente gallego, la ministra de Fomento, el alcalde de Santiago y el arzobispo oficiante. Una vez terminado el sepelio, los asistentes han ido abandonando la catedral y las personas que han seguido el oficio religioso desde fuera han podido acceder a la comunión por las puertas de Azabacherías y Platerías.