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El maquinista del tren accidentado se enfrenta a las preguntas del juez

SANTIAGO DE COMPOSTELA (Reuters) – El maquinista del tren que descarriló a gran velocidad en Galicia será interrogado previsiblemente el domingo por el juez, mientras la investigación trata de determinar hasta qué punto es el responsable de la muerte de las 78 personas que fallecieron en el accidente.

Francisco José Garzón, de 52 años, sigue en una comisaría de Santiago de Compostela y la policía le atribuye un presunto delito de homicidio por imprudencia, aunque todavía no hay una acusación formal por parte de un juez.

Garzón se acogió a su derecho de no declarar ante la Policía, y el sábado fue dado de alta del hospital donde trataban sus heridas tras el accidente.

El experimentado maquinista circulaba a más del doble de los 80 km por hora permitidos en la curva para entrar en Santiago de Compostela en la que el tren descarriló y chocó contra un muro.

Siguen hospitalizados 71 heridos, de los cuales 31 están en estado crítico.

La cara de Garzón parcialmente cubierta de sangre mientras habla por teléfono minutos después del accidente es ahora conocida por millones de personas. Garzón habló con el centro de control y con emergencias.

Los medios españoles han publicado transcripciones de esas conversaciones en las que reconoce que iba demasiado rápido.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, dijo el sábado que había suficientes indicios para que Garzón esté detenido.

No se pudo contactar ni con abogados ni con miembros de la familia de Garzón para realizar comentarios.

El tren Alvia fue revisado por la mañana antes del viaje del accidente y no se habían detectado fallos en los sistemas de seguridad, dijo el presidente de RENFE.

«Lo que a nosotros nos consta es que el tren estaba en perfectas condiciones de mantenimiento cuando inicia su circulación en este trayecto», dijo Julio Gómez-Pomar en ABC.

En el tramo de vía donde sucedió el accidente, el maquinista debía responder a señales para reducir la velocidad

Gómez-Pomar rechazó las críticas de que el sistema de seguridad era insuficiente, diciendo que el debate entre ambos sistemas «no tiene excesivo sentido».

Pero muchos se preguntan cómo es posible que un supuesto error humano haya llevado por sí solo a una tragedia de tal magnitud.

¿TRATAMIENTO INJUSTO?

El domingo, los peregrinos y paseantes seguían rindiendo homenaje a las víctimas en la catedral de Santiago y dejando flores y velas en las puertas del imponente edificio románico mientras la ciudad se preparaba para un funeral oficial el lunes por la tarde al que asistirá el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Santiago, que ha tenido que cancelar las fiestas del Apóstol por el accidente, ha visto como algunos dejaban conchas y distintivos de haber terminado el Camino junto a las puertas.

Dolores Mato, de 57 años, dependienta de una tienda cercana a la catedral, expresó su pésame y dolor por las víctimas y sus familias, pero también por Garzón, quien dijo que había sido «crucificado» en los medios.

«Algo tenía que fallar. No pudo haber sido sólo culpa suya», dijo.

Algunas columnas se han centrado en el deficiente sistema de seguridad en ese tramo de la vía.

«Desde fuentes técnicas se recuerda que en ese tramo la velocidad depende única y exclusivamente del maquinista», dijo La Vanguardia en su editorial dominical.

«Es evidente que la alta velocidad ferroviaria no puede depender exclusivamente de la profesionalidad del maquinista y de la posibilidad siempre presente del error humano», añadió.

El accidente se produce en un mal momento para los intereses españoles del AVE, que busca contratos en Brasil para unir Río de Janeiro con Sao Paolo.

El presidente de Galicia dijo el sábado que el accidente se había empleado como una excusa para criticar las capacidades del AVE.

El sindicato de maquinistas Semaf dijo que el trato a Garzón ha sido inadecuado en una etapa tan inicial de la investigación.

«(La Policía) está utilizando información que está sin contrastar, sin tener el informe oficial, para detener a este hombre. No puedes llevar a alguien esposado así, deja mucho que desear», dijo Santiago Pino, portavoz de Semaf.

/Por Tracy Rucinski/