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Francisco pide a los obispos servir a Cristo en 'villas miseria' y chabolas

Ante un millar de obispos y centenares de sacerdotes concentrados en la catedral de Río de Janeiro, el Papa Francisco ha señalado que es en las favelas, en los «cantegriles» (barrios de chabolas) y en las «villas miseria» donde tienen que ir a buscar y servir a Cristo. «No podemos quedarnos enclaustrados en la parroquia, en nuestra comunidad, cuando tantas personas están esperando el Evangelio», ha subrayado Francisco, que les ha exhortado asimismo a anunciar el Evangelio a los jóvenes para que encuentren a Cristo y se conviertan en constructores de un mundo más fraterno.

Mientras tanto, la playa de Copacabana, normalmente escenario de cariocas de esculturales cuerpos en diminutos trajes de baño, es el destino este sábado de una peregrinación de cientos de miles de jóvenes católicos y de una vigilia arrullada por las olas en la que el Papa rezará una oración. El primer Papa latinoamericano, buscará en la emblemática playa revitalizar la fe de los peregrinos llegados de todo el mundo, en momentos en que la Iglesia pierde fieles, sobre todo jóvenes, que engrosan las filas de los evangélicos o se declaran sin religión.

El Papa argentino preside en Rio de Janeiro la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), con más de 320.000 peregrinos de 170 países, y a cuyos grandes eventos con Francisco han asistido esta semana cerca de 1,5 millones de personas en el país más católico del mundo. Mientras el Pontífice oficiaba la misa en la catedral, el abogado de 27 años Diego Vera, con un rosario de madera en mano y la bandera argentina a modo de bufanda en este día fresco y gris, Diego Vera,marchaba junto a miles de peregrinos cargando colchonetas y carpas hacia la playa. «Esta peregrinación es la reunión de toda la Iglesia joven del mundo hacia la figura del Papa; representa el sacrificio, pero hay que vivirla con alegría», ha explicado

«Es tan cercano, es tan extraño escuchar al Papa y sentir que es como escuchar a tu párroco. Nos habla de igual a igual, sin lenguaje rebuscado y sobre todo, nos ha pedido que armemos lío, que saquemos la Iglesia a la calle, que no licuemos la fe, que cuidemos a los ancianos», ha afirmado. «¡Esta es la juventud del Papa!», gritaba una monja veterana que acompaña la peregrinación, agitando un paraguas cerrado hacia el cielo, cargado de nubes.

Durante sus seis días de estadía en Brasil, Francisco ha pedido a los jóvenes conservar la fe en la Iglesia pese a los malos sacerdotes y en las instituciones políticas a pesar de la corrupción, tras masivas manifestaciones protagonizadas por jóvenes que han sacudido este país. «Jesús se une a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven egoísmo y corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio», dijo el Papa el viernes, cuando presidió un gigantesco Via Crucis en la playa de Copacabana. «¡Cuánto hacen sufrir a Jesús nuestras incoherencias!», exclamó el pontífice ante un mar de peregrinos, en un llamado a vivir de acuerdo con lo que se predica.