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Tragedia en Santiago: La familia 'milagro' del Alvia de Santiago de Compostela

Los cuatro salieron con vida del siniestro y sin lesiones de gravedad, con apenas unos golpes y rasguños de los que ya se recuperan en su casa de la avenida de Vigo de Ferrol. La bebé nació el 11 de junio y apenas tenía 43 días de vida, explica su abuela, Ana María Castañé, de 60 años.

El tren circulaba a mucha velocidad, cuentan, y el vagón salió volando y giró «dos veces por lo menos en el aire», relata esta familia. Al tocar el suelo, se incendió por zonas. Daniel vio un boquete y sacó primero a su hijo Carlitos. Regresó por el bebé, lo dejó en brazos de su hermano y por último, sacó a su mujer. Son conscientes de que ha sido prácticamente un milagro. Yésica tiene un esguince y tiene mucho dolor en la espalda. Esta tarde, fue al hospital público Arquitecto Marcide de Ferrol junto a su marido para hacerse una resonancia.

Él tiene un golpe en un ojo y varias magulladuras, y su hijo, de 7 años, un corte en una mano que lleva vendada. La bebé está bien, dice su abuela, y apenas tiene unos golpecitos en un costado y un rasguño en una pierna. Su madre la sujetaba en brazos cuando el tren descarriló y la protegió con su cuerpo. La pareja es de Caracas pero se asentaron en la ciudad hace tres años huyendo de la situación política y social de su país. No tienen trabajo y siempre han vivido en el mismo edificio. La abuela llegó hace un mes y medio para ayudarles con los críos. No deja de dar las gracias a Dios por lo que considera un milagro que ha salvado a su familia.

La noche del accidente, Daniel y Yésica perdieron los móviles. Desde el hospital contactaron con la Policía Local de Ferrol para que avisara a la abuela, que vive con ellos, de que estaban vivos y razonablemente bien.