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Identificados 67 de los 80 muertos

Galicia está de luto en su día grande tras fallecer ayer 80 personas y resultar heridas 178 – 33 de ellos en estado crítico, entre ellos cuatro menores- al descarrilar a pocos kilómetros de Santiago de Compostela el tren Alvia que como cada tarde-noche cubría la ruta entre Madrid y Ferrol. En el convoy, formado por ocho vagones y cuatro máquinas, viajaban 218 pasajeros y la tripulación. Adif ha abierto ya una investigación para esclarecer las causas del siniestro, el primero mortal en una vía de alta velocidad en España y el más grave en España en los últimos 40 años.

Las primeras hipótesis se centran en un exceso de velocidad del tren al paso por una curva cercana a la estación de Santiago, un lugar que, aseguraron algunos técnicos de Fomento en la inauguración de la obra, hace menos de dos años, era «difícil». Algunas fuentes aseguraban que el tren circulaba a 190 kilómetros por hora en una zona en la que la velocidad estaba limitada a 80. Uno de los conductores del tren, cuya versión puede ser clave para esclarecer si se circulaba por encima de la velocidad recomendada, ha resultado herido leve. Tras el accidente, deambulaba aturdido por la vía diciendo «descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer». Se ha podido saber que el hombre mantuvo comunicaciones por radio en el que aseguró que iba a mucha mayor velocidad de la que indicaba la curva en la que se produjo el accidente.

Técnicos de Adif y Renfe se han desplazado al lugar del siniestro para colaborar en el rescate de las víctimas y reestablecer el tráfico lo más rápido posible. Durante toda la noche, un dispositivo integrado por unas doscientas personas, ayudadas de dos enormes grúas, ha logrado elevar dos de los vagones más afectados en el accidente -que iban en la cola del convoy-, y subirlos a una carretera ubicada a más de cinco metros de altura respecto de la vía, a donde fue a parar también en el accidente un tercer vagón. Una decena de bomberos han entrado en los vagones y han comprobado que no quedan más personas en su interior tras retirar los asientos y otros objetos del tren. La primera luz del día ha dejado al descubierto en la zona del accidente un paisaje de vías sobre las que quedan mantas, maletas y otros objetos personales que salieron despedidos.

Espera agónica

Mientras, en el edificio Cersia, que la Xunta ha habilitado para atender a los familiares, se prepara un listado para recabar los datos de posibles víctimas con el fin de facilitar las labores de identificación. Un total de 66 fallecidos ya han sido identificados plenamente, por huella dactilar o por autopsia. La Xunta ha informado de que la lista de fallecidos no se hará pública esta noche, como se había anunciado y habrá que esperar a que la Autoridad Judicial termine los reconocimientos de los cadáveres.

Para «aliviar a las familias» y facilitar los trámites se ha instalado una oficina judicial en el propio multiusos, en la que trabajan funcionarios, jueces y un fiscal, según fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que han explicado que esto permite a los parientes cerrar los trámites para recuperar el cadáver.

«Todavía puede incrementarse la cifra de fallecidos porque hay muchos heridos cuya vida corre peligro», ha lamentado el delegado del Gobierno, Samuel Juárez. Tras trasladar las «condolencias» a todas las familias, Juárez ha reconocido que hay allegados «molestos» porque «no se ha podido dar hasta el momento datos de identidad de los fallecidos». Según ha argumentado el delegado del Gobierno las tareas de identificación «tienen un prrtocolo» y «no se quieren cometer errores en esa materia», según ha apuntado. Ha manifestado que se trabaja «con la rapidez que pueden» y ha pedido «comprensión».

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha llegado esta mañana a Santiago y ha visitado junto con la ministra Ana Pastor y el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, el lugar de Angrois, donde se produjo el siniestro. Después, Rajoy se ha desplazado al Clínico, donde se encuentran ingresados la mayoría de los heridos. También se reunirá con el gabinete de crisis, constituido por el Ejecutivo central, la Xunta y el Ayuntamiento. Núñez Feijóo ha decretado siete días de luto oficial.

«¡Cuánta gente muerta!»

El descarrilamiento se produjo a las 20.41 horas justo antes de una curva situada en Angrois, una parroquia de la capital gallega que se encuentra a unos cuatro kilómetros de la estación ferroviaria de Santiago. La fuerza fue tal que, incluso, uno de los vagones salió despedido y tras remontar un talud de al menos cinco metros de altura, acabó en medio de la carretera.

El tremendo estruendo alertó rápidamente a los vecinos, algunos de los cuales accedieron rápidamente a las vías del tren para ayudar a los heridos. «¡Cuánta gente muerta hay aquí, dios mío!», clamaba una vecina de la zona a través de la Radio Galega. Y es que la imagen era terrible. Cuerpos esparcidos alrededor del tren, gente atrapada en los vagones… El amplio dispositivo de seguridad que estaba desplegado en Santiago por la celebración este jueves del Día de Galicia ayudó a que hubiese una respuesta ágil, de forma que las primeras dotaciones pudieron llegar en minutos a Angrois.

Ya sobre el terreno los operarios de emergencias empezaron a rescatar a las personas que habían quedado atrapadas entre los amasijos de hierro en que se convirtieron los vagones del tren mientras los bomberos se afanaban por apagar el fuego en otros. estigos explicaron que el convoy se partió en dos, y la máquina y los cuatro primeros vagones descarrilaron, otro intermedio voló sobre un terraplén hasta caer muy cerca de las viviendas, y el resto volcó.

La situación en la zona era desoladora. En un primer momento, los cadáveres fueron situados junto a las vías, tapados con mantas y al lado de los vagones, a la espera de la actuación judicial. Las autoridades pidieron colaboración a los vecinos, mantas y agua a los vecinos. La Xunta hizo un llamamiento urgente a acudir al Centro de Transfusión de Galicia, ubicado en el Monte da Condesa en la capital gallega, o al Hospital Clínico, para donar sangre y así poder garantizar la reserva de sangre que permitiese hacer frente a las necesidades de los heridos.

El trágico accidente ferroviario ha provocado la cancelación de los actos institucionales, políticos y religiosos previstos para este 25 de julio.