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Griñán se irá a finales de agosto y cederá el testigo a Susana Díaz

No convocará elecciones anticipadas. Si Izquierda Unida está dispuesta, y así parece, la hoy consejera de Presidencia podría someterse a una sesión de investidura el próximo 2 de septiembre, con el inicio del nuevo curso.

Griñán llevaba tiempo planeando su salida de la política y ahora que, gracias a la maniobra de las 'primarias exprés' ha conseguido lo que, en teoría, podía resultar más difícil, un apoyo sólido del partido en torno a su sucesora- que ha logrado incluso diluir a una buena parte del sector crítico-, no encuentra razón para dejar correr más tiempo. Hoy martes, acompañado del número dos de su partido, Mario Jiménez, almorzó en Madrid con el Alfredo Pérez Rubalcaba y la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, para explicarles sus planes.

Lo hizo casi al tiempo que el portavoz de su Gobierno Miguel Angel Vázquez, trataba de esquivar en rueda de prensa las preguntas de los periodistas al respecto y se agarraba a lo dicho por el propio presidente ante el Parlamento: que su intención era agotar la legislatura. Quizá el PSOE lo haga, pero lo que ya está claro es que no será con él al frente.

El anuncio de la marcha definitiva de Griñán -en el mismo Comité Director que validará el recuento de avales obtenido por Susana Díaz en el polémico proceso de primarias concluido el pasado fin de semana- llega así un día antes de que declare ante la juez de los ERE, Mercedes Alaya, el interventor de la Junta que acusó al presidente andaluz de no actuar ante las irregularidades, durante su comparecencia en la comisión de investigación que puso en marcha la cámara autonómica el pasado año.

En el entorno del presidente andaluz aseguran que su decisión nada tiene que ver con este caso, que con ERE fraudulentos o sin ellos su decisión habría sido la misma, por más que lleve como una losa el que haya quien pretenda arrojar esa mancha sobre su hoja de servicio.