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Los presidentes de Colombia y Venezuela liman asperezas

PUERTO AYACUCHO, Venezuela (Reuters) – El presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, limaron el lunes las asperezas que tensaron recientemente sus relaciones y se comprometieron a trabajar codo con codo en beneficio de sus pueblos.

En un encuentro de dos horas en una ciudad fronteriza venezolana, pasaron la página del impasse de mayo cuando Caracas puso en revisión sus lazos con Bogotá tras una reunión entre Santos y el líder opositor Henrique Capriles, calificada por Maduro como una «puñalada» y parte de un complot en su contra.

«Hay aspectos en donde no estamos de acuerdo. Tenemos visiones diferentes sobre muchas cosas, pero tenemos la inmensa obligación y responsabilidad de trabajar juntos y eso es lo que vamos a hacer por el bien de nuestros pueblos», dijo Santos desde la ciudad de Puerto Ayacucho, en el sur de Venezuela.

Santos, exministro de Defensa del presidente Álvaro Uribe, precisó que en la reunión privada, donde participaron también los ministros de Exteriores, hablaron de seguridad, energía y comercio y acordaron reactivar, a partir de agosto, las reuniones entre ambas naciones como se venía haciendo.

«Esta reunión es un relanzamiento de nuestras relaciones (…) me voy lleno de entusiasmo», agregó.

Maduro, otrora sindicalista y ministro de Exteriores del fallecido Hugo Chávez, también se mostró optimista y calificó el encuentro como «extraordinario».

«Separados a ningún lado llegaremos», se animó a decir.

La persistente lluvia en Puerto Ayacucho fue el telón de fondo del primer encuentro oficial entre los mandatarios desde que Maduro asumió el cargo después de las ajustadas elecciones presidenciales de abril, en las que ganó a Capriles por una diferencia de sólo 1,5 puntos porcentuales.

«Dicen que cuando llueve los matrimonios tienen buena suerte», bromeó Santos antes de estrechar la mano del fornido presidente venezolano, quien devolvió la ocurrencia con una sonrisa y augurando «buena suerte» para ambos países.

POLÍTICA VS COMERCIO

Durante su breve alocución, Maduro se comprometió a seguir trabajando para lograr la paz entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC y dejó en el olvido la amenaza de retirarse como garante de las negociaciones en represalia a la reunión de Santos con Capriles.

«El camino de la cooperación, el camino del desarrollo compartido, el camino de la paz, cuente Colombia, con los mejores esfuerzos que podamos hacer, donde usted lo considere necesario como jefe de Estado, para que la paz llegue a buen puerto», dijo Maduro frente al presidente Santos.

El Gobierno de Santos y las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) mantienen desde noviembre del año pasado una negociación de paz en Cuba con la que buscan poner fin a un conflicto interno de casi medio siglo que ha dejado más de 100.000 muertos y millones de desplazados.

Venezuela, Chile, Cuba y Noruega apoyan el proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC.

El mandatario venezolano agradeció las gestiones del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y de su aliado ecuatoriano Rafael Correa, quienes mediaron para evitar que el impasse con Colombia llegara a mayores.

Las relaciones entre Caracas y Bogotá han sufrido numerosos traspiés en la última década.

El más intenso tuvo lugar en julio de 2010 cuando el entonces presidente Chávez rompió relaciones con el ex mandatario Álvaro Uribe después de que acusara a Venezuela de asilar a guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La crisis diplomática afectó visiblemente el intercambio comercial entre ambas naciones y de un récord de unos 7.000 millones dólares se redujo a 1.700 millones en 2010. La cifra se ha ido recuperando y el año pasado fue de 3.289 millones de dólares.

Ambos países, que comparten una frontera terrestre de 2.219 kilómetros, estuvieron al borde de un conflicto armado en 1987 después de que un barco de guerra colombiano fuera interceptado por Venezuela en una zona marítima bajo disputa limítrofe.

/Por Deisy Buitrago/