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«No me planteo ser presidente del Gobierno»

Alberto Ruiz-Gallardón no cree que el Gobierno tenga motivos para la autocrítica en sus primeros cien días. Tiene mil ideas sobre su departamento, pero casi ninguna explicación sobre el fiasco del PP en Andalucía y Asturias. Tampoco tiene la menor intención de mover ficha con ETA y mantiene invariable sus discutidos planteamientos sobre el aborto.

-¿La ciudadanía va a entender el recorte del gasto de los Presupuestos? ¿No cree que va a conducir a más movilizaciones cuando no a otra huelga general?

-Los españoles saben que las medidas adoptadas por el Gobierno son las necesarias para superar la crisis. No es tiempo de disimulos sino de decir la verdad, y esa verdad es que cuando este Gobierno asumió sus responsabilidades España estaba en una situación de extremo riesgo.

-¿Por qué se premia al dinero negro con esta suerte de amnistía fiscal en vez de penalizar su insolidaridad?

-Al contrario. El Gobierno establecerá un plan severísimo de lucha contra el fraude fiscal. Y para conseguir que los capitales que han salido de España vuelvan a incorporarse a la economía nacional se establecerá un plazo de regularización. A partir de ahí, el Gobierno será inflexible con el fraude fiscal.

-España vuelve a estar en el punto de mira de los mercados a pesar de que Rajoy dijo que un triunfo del PP devolvería la confianza…

-Creo que los mercados valoran y valorarán más todavía las medidas duras, ingratas que ha tenido que tomar el Gobierno para superar la crisis. No estamos igual que antes, basta mirar a nuestro entorno. Tanto la colocación de deuda como el diferencial con el bono alemán evolucionan favorablemente.

-¿Por qué no ha logrado el PP la mayoría absoluta en Andalucía cuando se daba por hecha?

-Puede ser que las encuestas hayan generado una tranquilidad excesiva en nuestro electorado. Pero todo eso son especulaciones. Y en política lo que tenemos que hacer son análisis descriptivos de la realidad

-Más de 400.000 votos ha perdido su partido respecto a las generales de hace cuatro meses…

-Comparar dos tipos de elecciones es muy complejo

-¿Asume que los recortes o la reforma laboral del Gobierno han podido influir?

-Las razones las tienen que dar los ciudadanos. Es verdad que hay quien votó al PP en las elecciones de mayo y que ahora ha preferido no participar. Pero las medidas que ha adoptado el Gobierno son las que necesita España y, por tanto, Andalucía. Si pudiera dar marcha atrás, el Gobierno volvería a hacer el mismo ejercicio de responsabilidad y adoptaría las mismas reformas.

-El PP pensó que podría rentabilizar el adelanto electoral en Asturias. No ha sido así.

-La decisión la adoptó Álvarez Cascos, no nosotros. La situación en Asturias tiene un origen anómalo derivado del nacimiento de una formación política con el apoyo sociológico del PP. El resultado de las elecciones nos tiene que llevar a todos a una reflexión sobre lo que debemos hacer en el futuro.

-¿Aspira a suceder a Rajoy?

-No, mi vida política termina con Mariano Rajoy, si él no quiere que termine antes.

-¿No se plantea ser presidente del Gobierno?

-De ninguna forma. Ser ministro del Gobierno colma y agota, en el sentido literal de la expresión, mi dedicación a la política.

-¿A quién ve como sucesor?

-A los cien días de que Mariano Rajoy haya tomado posesión como presidente del Gobierno hablar de su sucesión tiene solo carácter especulativo. En ningún caso, será antes de ocho años

-¿Da por hecho que gobernará al menos dos legislaturas?

-Sí, estoy convencido que los españoles valorarán los esfuerzos y las medidas que ha adoptado el Gobierno cuando dentro de cuatro años se constate que eran necesarias para superar la crisis. Si Rajoy será candidato a una tercera legislatura se me escapa y le compete solo a él.

-¿Cómo lleva el PP tener de aliado en Madrid y Barcelona a un partido independentista?

-Más que alianzas, son coincidencias parlamentarias.

-¿Pero le incomoda que CiU proclame ahora como objetivo un estado propio en la UE?

-Me parece un error contradictorio con la historia de Cataluña pero, sobre todo, un error de futuro. En esta Europa que estamos construyendo todos somos pequeños. La propia España lo es en relación al espacio compartido de la Unión. Y no debemos buscar caminos segregadores sino integradores.

-¿Qué futuro ve al pacto con el PSE en el País Vasco?

-Dependerá del resultado de las próximas elecciones autonómicas. Nosotros hemos sido leales, incluso cuando se han acreditado discrepancias y mantendremos esa actitud hasta el fin de la legislatura.

-¿Para cuándo la renovación de los órganos constitucionales?

-Antes de junio ese tema tendría que estar resuelto.

-¿También el Constitucional?

-Con el Tribunal Constitucional tenemos que avanzar mucho más. Mi idea es abandonar el criterio del reparto de miembros en función del peso parlamentario y cumplir la Constitución, que dice que la elección exige una mayoría cualificada. No se trata de que esas personas entren en el tribunal con una etiqueta de progresista o de conservador, sino con una calificación de idoneidad.

-¿Va a culminar el traspaso de las competencias de justicia a las autonomías que aún no las tienen?

-Vamos a hacer una reforma muy importante que afecta no solamente a leyes sustantivas o procedimentales sino a un concepto vigente desde hace más dos siglos, el concepto de los partidos judiciales y vamos a hacer una apuesta por tribunales jurisdiccionales a distancia. Lo que hemos hablado con todas las comunidades autónomas es que cualquier proceso de transferencia se produzca cuando el nuevo modelo esté implementado. Entonces decidirán qué parte de esos servicios quieren gestionar o cuáles creen que debe seguir gestionando la Administración central.

-¿Será posible devolver competencias?

-Al margen de que jurídicamente fuera o no posible, no creo que sea el momento de abordarlo. Tenemos que implantar el nuevo modelo y luego nos sentaremos a negociar.

-¿Cree que se podrá reformar la Ley de Enjuiciamiento Criminal después de tantos intentos fallidos de hacerlo? ¿Le gustaría que esta fuera recordada como la Ley Gallardón?

-Soy poco partidario de dar nombres particulares a las leyes. Y, en cuanto a las dificultades, soy consciente pero tengo una enorme determinación para sacarla adelante. Cuando se producen cambios de regímenes autoritarios a democráticos, además de la Constitución, las primeras normas que se modifican son los códigos penales y las leyes de procedimiento, directamente vinculadas al ejercicio y garantías de los derechos fundamentales. Aquí, esto último, no lo hicimos.

-¿En esa nueva norma, quién será el instructor de las investigaciones, el fiscal o el juez?

-Mantendremos la figura del juez de garantías. No vamos a ir a un sistema donde los fiscales pueden adoptar medidas cautelares privativas de derechos, incluso de la libertad, de las personas. Pero vamos a trasladar de los jueces instructores al ministerio fiscal muchas competencias en la propia instrucción.

-¿Cómo se conjugará la libertad de expresión con la nueva ley que penaliza violar el secreto de un sumario judicial?

-Sin problema. La ley dice que el secreto de sumario es excepcional, no habitual. No vamos a establecer un reproche sobre el que teniendo la información la publica, sino sobre el que estando obligado a guardar esa información la comunica.