Quantcast

«Es muy importante ser el primero en algo»

Aventurera, intrépida y luchadora son adjetivos que definen a Alicia Sornosa, la primera mujer española que ha pisado los cinco continentes a dos ruedas. Su única compañera ha sido 'Descubierta', su moto BMW 650 GS. «Es muy especial, gracias a ella he podido llegar a donde he llegado. Ha sido mi casa, donde he llevado mi ropa, las medicinas y la tienda de campaña».

Reconoce sentirse muy orgullosa de la gran aventura que ha conseguido realizar y de haber roto la barrera de la mujer viajera. «Creo que es muy importante ser el primero en algo». Fue una aventura que surgió como una solución para solventar la crisis. «Soy periodista y en ese momento tenía muy poco trabajo. No tenía pareja ni nada que me atara a quedarme en Madrid», ha declarado. Su familia y sus amigos la apoyaron en todo momento, aunque reconoce que algunos no estaban tan seguros de que iba a poder conseguirlo. Sin embargo, «ahora que ven que lo he conseguido se quitan el sombrero».

Durante los 18 meses que ha durado esta larga travesía, muchos han sido los obstáculos a los que ha tenido que hacer frente, y sobre todo en la primera parte del viaje por África. «Desde el tráfico intenso de Egipto, desaparecer en la carretera, ver graba y aparecer en la arena de Sudán, hasta las intensas lluvias de Etiopía». Fueron momentos tan difíciles que «muchas veces he pensado qué hago encima de la moto, a mí quién me manda. Pero he continuado y lo he superado», ha explicado. Una vez superado lo que el continente africano escondía, «todo ha sido mucho más sencillo».

En un lugar único, rodeada de libros de aventureros y de lugares inimaginables que a buen seguro ella ha podido conocer, National Geographic Store trae dentro de su agenda cultural a esta motera por vocación. Ha sido un viaje en el que se ha dado cuenta de la bondad de las personas. «Donde he ido todo el mundo me ha tendido una mano, me ha ayudado. No he tenido ningún problema por ser mujer ni por ir en una moto, todo lo contrario». Confiesa que le ha servido para darse cuenta de que en el fondo todos queremos lo mismo: «Aunque seamos de culturas distintas o religiones diferentes, el ser humano lo que necesita es un techo, comida, amigos y familia».

Serie documental

Sus botas y el casco de la moto han sido sus únicos complementos indispensables. Recuerda cómo en las aldeas más pequeñas «se quedaban petrificados y pensaban que era un extraterrestre». Cuando piensa en todo lo vivido, no puede evitar resaltar lo mal que lo pasó en el terremoto de septiembre en Guatemala. «Estaba en la frontera con México, a 20 kilómetros del epicentro y la verdad es que lo pasé fatal. Fue una sensación muy extraña, pensaba que me mareaba. Al entrar en Tapachula noté cómo el suelo se empezaba a mover, como si estuviera hueco». A pesar de todo, ir en moto le ha dado la oportunidad de «estar viviéndolo a flor de piel. Estás al aire libre, a la intemperie. No estás en una burbuja como en un coche. Todo el mundo puede tocarte, y eso te hace estar muy en contacto con todo el mundo».

Ahora se va adentrar en otro reto, pero esta vez para la televisión. Una serie documental sobre una vuelta al mundo en moto a través de los ojos de una mujer. «Después de este año y medio de viaje me he dado cuenta de que hay muchas cosas que no conocemos y hay que conocer lo que pasa realmente en el mundo». Ha sido una experiencia única que se la recomienda a todo aquel que esteé pensando en hacerlo. «Es muy fácil, lo que es difícil es irse. Además, en el momento en que sales todo es fácil, porque todo te va sucediendo según vas pasando. Creo que lo puede hacer cualquiera que quiera hacerlo realmente».