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lunes, 24 enero 2022 5:28

Froome, tocado, despega a Alberto Contador

Llueve con fuerza en Alpe D´Huez. El frío y la niebla se abaten sobre la estación alpina francesa más conocida a nivel mundial, mientras caen truenos y relámpagos. Hemos vivido una etapa de momentos, de instantes únicos que convierten el ciclismo en un deporte diferente, distinto, especial.

Fue uno de esos días en los que todo iba cambiando kilómetro a kilómetro, en función de lo vacíos que estuviesen los cuerpos de los ciclistas. La victoria de etapa era para el francés Christophe Riblon, que ya había ganado en Ax 3 Domaines en 2010. Riblon esperó a que el americano Tejay Van Garderen se dejase su último aliento cuando quedaban dos kilómetros para la meta.

O el americano, muy desdibujado en este Tour, o su director, se equivocaron. Le reventaron antes de tiempo y Riblón le dejó hacer para pasarle por encima. Ese instante, el de la llegada del corredor del Ag2R, no nos hizo olvidar las penurias de un Alberto Contador que a nueve kilómetros y medio de la meta veía como Froome, por segunda vez, lanzaba un ataque.

No le podía seguir. Contador se mantiene delante, sigue siendo segundo en la general, pero está lejos del maillot amarillo, que a 11 kilómetros se puso nervioso y decidió quedarse solo. Da la impresión de que no puede controlar sus impulsos, que tiene la necesidad de atacar, de quedarse solo. Corre más cómodo en solitario y eso le hace malgastar fuerzas que ayer hubiera necesitado en la parte final.

Richie Porte comenzaría su trabajo. El Sky, recuperado de las turbulencias iniciales que tuvo en los Pirineos, está más entero, más sólido. A cuatro kilómetros de la meta y por primera vez en este Tour, Froome tuvo problemas físicos, al menos visibles.

Necesitaba azúcar y no se le ocurrió otra cosa que levantar la mano para que se enterase el coche de su equipo, lo que les sirvió a Nairo Quintana y Purito Rodríguez para entender que tenía algún tipo de problema y dejarles a él y a Porte varados. Solo su estado físico le salva de los errores que comete. Eso y Porte. Nunca se le puede avisar a un rival de que te pasa algo.

Le debe Froome a Porte, que bajó a por un gel de azúcar al coche de su director, el mantener una cierta serenidad. Tenía ventaja suficiente sobre Quintana y Contador, y Contador iba quedado, lo mismo que Mollema y Ten Dam. Se lo quiso agradecer dejando que entrase por delante de él en la meta.

Esa acción les costó veinte segundos de penalización a cada uno por avituallarse en la parte final de la etapa, cuando quedaban seis kilómetros para la meta. Era mejor una sanción de tiempo, también les pusieron 200 francos suizos de multa, que quedarse desfondado y correr riesgos imprevisibles. Cuando a un ciclista se le nubla la vista nunca se sabe donde puede acabar. «Acepto la sanción. Sabíamos que no lo podía hacer, pero necesitaba azúcar, me empecé a sentir mal», explicaba Froome.

El podio, en un minuto

Contador perdía 57 segundos con Froome, 2:03 con Nairo Quintana, un minuto con Purito Rodríguez. Kreuziger cedía todavía más. La semana alpina se les puede hacer eterna a muchos corredores. Ya lo avisó Purito Rodríguez hace días: «La semana final vamos a ver muchas petadas (desfondamientos)». De momento, está acertando.

Contador tenía muy mala cara, la del ciclista que va padeciendo un drama interior y no quiere que se le note en exceso.

No atacó el Saxo Bank en la subida final, que había lanzado a Nicolás Roche y Sergio Paulinho por delante. Estuvieron muchos kilómetros en tierra de nadie esperando que Contador llegase por detrás. Contador no estaba para realizar ningún ataque serio.

Ni siquiera los movimientos que hicieron bajando el puerto de la Sarenne, después de la primera pasada por Alpe D´Huez, cuando atacaron él y Kreuziger, inquietaron a Froome, que con Porte y Kennaugh, les veía por delante.

Un Contador en estado de gracia hubiese esperado a Alpe D´Huez, buscando un mano a mano que esta vez sabía que tenía perdido. Los momentos de incertidumbre en Contador le sirvieron a Movistar para reorganizar su equipo, esperar a Jonathan Castroviejo y Rubén Plaza, que junto a Valverde y Quintana plantearon la estrategia en la ascensión definitiva a Alpe D´Huez, donde se irían colocando piezas.

Los más fuertes fueron Nairo Quintana y Purito Rodríguez, pero no ganaron. Lo hizo un corredor, Riblon, que estuvo en la escapada que se produjo a 150 kilómetros de la llegada, en la que también se metieron Van Garderen, Andrei Amador o Voigt. En el grupo principal había otra carrera, la de verse las caras.

Los veinte segundos que le cayeron a Froome dejan a Contador a 5:11 del líder, en el podio, pero eso sí, con Nairo Quintana y Purito Rodríguez oliendo esas posiciones de privilegio, y sabedores de que Contador lo va a seguir pasando mal.

Este Tour va a tener un final de carrera, hasta el sábado, lleno de intrigas, con movimientos de Movistar y Katusha, ?a los dos les favorece estar unidos?, con Froome de invitado, si es que consiguen calmarle, dejar que le hagan otros la carrera y mantenerse a rueda.

Si no tiene secuelas de ese momento de crisis, su carrera debe de estar más controlada, con un cierta serenidad. Desde luego, tener el viernes de salida el Glandon y La Madeleine es una cántico a lanzar ataques a la desesperada como pasó en la segunda etapa de Pirineos, cuando le dejaron a Froome sin equipo, en el Aspet y Mente. Bueno, hay una diferencia, estamos hablando del Glandon y La Madeleine.

Este jueves naufragaron Mollema y en Dam. Valverde volvió a demostrar algo que no se cansa de repetir cuando se le pregunta: «Sin lo que me pasó el día de los abanicos estaría segundo en la general». Y no se equivoca, solo que entonces Movistar no hubiera tenido que exponer a Nairo Quintana en un primer plano, para conocer lo que muchos intuían: que el colombiano es un fuera de serie. Está en condiciones de ser segundo en la general final. Hablamos de 47 segundos entre el segundo clasificado, Contador, y el quinto, Purito.