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viernes, 28 enero 2022 2:40

Pollientier ensució Alpe D'Huez

«Tiene que bajarse el culote hasta la rodilla y subirse el maillot hasta el pecho», le dice a un corredor el encargado del control antidopaje del Tour, el doctor Le Calvez. Sorprendido, el ciclista con el que mantiene esta conversación le dice: «Esto es nuevo, no». El médico le responde, «no, no es nuevo, se trata simplemente de aplicar el reglamento», lo que quería decir que hasta ese momento se había producido una cierta laxitud.

El interpelado, el corredor, se llamaba Michel Pollentier y el doctor Le Calvez había llegado al Tour en la tercera semana de la carrera. Sus predecesores permitían a los corredores que tenían que pasar el control que lo hiciesen casi vestidos.

A Pollentier se le vino el mundo encima el 16 de julio de 1978. En esa etapa que había finalizado en Alpe D´Huez se había vestido de amarillo, distanciando a Kuiper, Hinault y Zoetemelk.

Mientras tomaba una copa de champán en la mano, fue expulsado del Tour de forma inmediata y privado de correr durante dos meses. En aquella época, la lucha antidopaje no se realizaba con la pulcritud con la que debería de hacerse.

Pollentier era el líder del equipo Flandria y utilizaba un producto llamado Alupen, para poder respirar mejor. Puso toda su buena voluntad para explicarlo: «En Bélgica ese producto no lo buscan los laboratorios. Hay que ir a Suiza para que lo analicen». ¿Qué le había pasado a Pollentier para explicar el producto que tomaba?

Sencillamente, que le habían cogido intentando cambiar su orina. El vencedor de la etapa aquellos años tenía una hora para poder pasar el control antidopaje, aunque normalmente todo el mundo lo hacía al término de la etapa.

Sin embargo, se fue a su hotel, con el pretexto de darse una ducha y cambiarse de ropa y adaptar a su cuerpo un aparato que le servía para poder cambiar la orina.

Era muy sencillo. Se ponía debajo de la axila un pera de goma y de ella surgía un tubo que conducía hasta el pubis. Cuando tenía que pasar el control antidopaje, apretaba la pera que tenía en la axila, su orina limpia bajaba por el tubo de plástico y llenaba el frasco del control. Como estaba vestido, nadie se percataba del fraude.

Hasta que el doctor Le Calvez le hizo desnudarse y le estropeó su juguete. Cuando vio que estaba perdido, el campeón de Bélgica intentó negociar con los jueces árbitros y con el Tour orinar de forma legal para evitar ser expulsado de forma inmediata, y ser sancionado únicamente con diez minutos.

Le expulsaron, depositó su orina verdadera, pero ese frasco no fue analizado nunca. Le aplicaron un 'fraude continuo' , que según el artículo 24 bis del código antidopaje que regía entonces suponía los dos meses de sanción sin posibilidades de recursos.

Hubo otro corredor en ese Tour que fue sancionado por el mismo motivo, el francés Antoine Gutiérrez. Pero lo más sorprendente es que Jacques Anquetil comentó: «Todos sabemos que no se puede hacer el Tour con agua mineral. Por desgracia para Pollentier le han cogido cometiendo un fraude. Es catastrófico para el Tour que por primera vez en su historia ha tenido que expulsar a un maillot amarillo de la carrera». Anquetil había ganado en ese momento, cuando habló, en cinco ocasiones el Tour de Francia. No le dio tiempo a conocer los otros doce maillots amarillos que perdieron el Tour por dar positivo en un control antidopaje o por confesar que se habían dopado: en esa lista están las siete victorias de Armstrong, la de Floyd Landis, la de Alberto Contador, la de Michael Rasmussen, que también fue expulsado siendo líder.