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La sentencia del 'caso Malaya' podría retrasarse por el fin de contrato del informático

La sentencia del caso Malaya, contra la mayor trama de corrupción conocida en España, podría retrasarse debido a que el informático que trabaja día y noche con el Tribunal del caso, para poder facilitar la resolución en soporte informático, es cesado el próximo 31 de julio al finalizar su contrato. La sentencia, que superará los tres mil folios, ya está casi finalizada pero necesita los últimos retoques principalmente desde el punto de vista informático, ya que precisa ser revisada y corregida con mucha precisión para evitar cualquier fallo.

Esta tarea requiere mucho trabajo por lo que las dos funcionarias, el mencionado informático y la secretaria están doblando los turnos y trabajan día, tarde y algunas noches para tener la sentencia lista los últimos días de julio o a principio de septiembre. «¡Increíble pero cierto!» han asegurado algunas de las partes personas en este procedimiento, que se quejan de que en estos momentos las instituciones dejen de prestar ayuda económica al caso.

«No se puede permitir que un informático que nos ha ayudado a todos desde el primer día para facilitarnos a todos la documentación, ahora, al final, sea cesado por falta de dinero, ¡hay que hacer algo!», ha subrayado un abogado personado en el caso. En este sentido, el letrado ha insistido que este trabajador siempre ha sido muy eficiente y que cada vez que se le requiere algo lo facilita con gran agrado, además trabaja a diario «brazo a brazo» con el tribunal para dar los últimos retoques a la sentencia.

Uno de los mayores escollos que se está encontrando la Sala en esta recta final son los problemas con los programas informáticos, ya que debido al volumen de folios el sistema operativo en ocasiones se bloquea. Una sentencia de estas características tiene que ser muy fundamentada y muy revisada para que todos los argumentos esgrimidos en la vista oral durante los dos años que duró el juicio sean todos estudiados y examinados.

Cientos de páginas de hechos probados y otros tantos de fundamentos jurídicos donde el Tribunal -José Godino, Rafael Linares y Manuel Caballero Bonald- tendrá que hilar muy fino, porque los delitos por los que se acusa a los 95 acusados, en muchos casos, necesitan de mucho estudio. La sentencia además contará con un índice, por lo que se dará a todas las partes personadas en el procedimiento copia en un soporte informático, algo que se complica si es cesado el informático.

Lectura del fallo

Ante el gran interés que suscita, el Tribunal previsiblemente hará una lectura pública aunque sólo del fallo o parte del mismo, pero la persona que en su día también estaba contratada para la grabación y producción de todas las sesiones del juicio ya ha sido también cesada, por lo que se desconoce como se hará este apartado.

La Sala estudia el caso desde que quedó visto para sentencia el pasado julio de 2012, momento en el que el presidente del Tribunal, José Godino, aseguró que se dictaría una sentencia «justa sin necesidad de ningún otro calificativo» y con absoluta «independencia e imparcialidad».

La complejidad es sabida desde sus comienzos y ya entonces muchos apostaban por que nunca podría celebrarse un caso así, pero gracias a la constancia y el buen hacer del tribunal, la secretaria y los funcionarios judiciales adscritos, se ha logrado no sólo celebrarlo, sino que el trabajo haya sido alabado por todos, incluso por algunos acusados. El juicio arrancó el 27 de septiembre de 2010 y necesitó de 199 sesiones, en las que declararon unos cuatrocientos testigos y peritos.