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¿A la tercera irá la vencida?

Alfredo Pérez Rubalcaba ha anunciado que presentará una moción de censura por la «dignidad del parlamento» en el caso de que Rajoy se niegue a comparecer, tal y como parece que va a ser ante el nuevo veto del PP. Si se lleva a cabo, será la tercera desde que en 1978 se aprobara la Constitución. Ambas no tuvieron su fin deseado, aunque se mostraron ante la ciudadanía como una alternativa al Gobierno.

La primera moción de censura la propuso el PSOE en mayo de 1980 contra el entonces presidente Adolfo Suárez. Su candidato era Felipe González, y el socialista Alfonso Guerra, como diputado que apoyaba la moción, era el encargado de defender en el Congreso de los Diputados el programa de gobierno. Además de los portavoces de los otros grupos parlamentarios, también tomaron la palabra Suárez y varios ministros del gobierno de UCD. El debate duró dos días, del 28 al 30 de mayo, y finalmente la moción fue rechazada por 166 votos en contra (del partido en el gobierno), 152 a favor (socialistas, comunistas, andalucistas y tres del grupo mixto), 21 abstenciones y 11 ausencias. Faltaron 24 votos para conseguir la mayoría necesaria.

En marzo de 1987 se planteó la segunda moción de censura. Esta vez fue contra Felipe González, y quien la presentó era Alianza Popular. El candidato a ser presidente era Antonio Hernández Mancha, y Juan Ramón Calero fue el encargado de defender ante el hemiciclo la valía de su aspirante. El debate se prolongó durante tres jornadas, en las que el presidente del Gobierno y su vicepresidente, Alfonso Guerra, tomaron la palabra. Se trataba de una iniciativa abocada al fracaso ya que los socialistas contaban con mayoría absoluta en la Cámara baja. El resultado final fue de 195 votos en contra (PSOE, IU, PNV, EE), 67 a favor (AP y Unión Valenciana) y 70 abstenciones.

En los próximos días se verá si esta tercera moción de censura termina siendo la primera de la historia que se aprueba, aunque no lo parece. Sea así o no, servirá para examinar el programa de gobierno que el partido socialista planteará a la ciudadanía. Para que sea aprobada, tendrá que lograr una mayoría absoluta, algo prácticamente imposible teniendo en cuenta que el PP cuenta precisamente con eso, con una mayoría absoluta, en el hemiciclo. «La oposición no tiene fuerza parlamentaria, ni para cambiar el Gobierno del PP ni para convocar elecciones», ha dicho Rubalcaba, pero sí tiene «fuerza política y moral» para exigir a Rajoy que haga «un servicio a España» y dimita. Según ha precisado, su intención con esta iniciativa es que se pueda debatir en el pleno del Congreso sobre el 'caso Bárcenas'.