Quantcast

El PP blinda a la Lomce de las enmiendas a la totalidad

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha justificado la reforma educativa con el argumento de que el sistema escolar vigente está anticuado y estancado, es excesivamente rígido y uniforme y no proporciona los resultados académicos deseados. Wert ha intervenido en el pleno del Congreso, donde se debatió la totalidad del proyecto de Ley para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) y las 11 enmiendas de devolución presentadas por la oposición, todas ellas rechazadas por el único apoyo del PP. La votación se ha se ha saldado con un apoyo de 179 votos, 149 a favor de la devolución y ninguna abstención en votación a mano alzada, de forma que ahora pasará a la fase de enmiendas parciales en comisión.

Este debate, que celebró en el Senado puesto que el Hemiciclo del Congreso se encuentra en obras, duró cerca de cinco horas y, para la votación de la misma, los diputados sevieron obligados a alzar la mano, puesto que el número de escaños en el Senado (266) es inferior al del Congreso (350). Los grupos avisaron al ministro que la Lomce «nace muerta» y tiene los días contados hasta el próximo cambio de Gobierno, donde se derogará. Así lo avanzaron los distintos portavoces parlamentarios durante su intervención en el debate de totalidad de las once enmiendas presentadas por todos los grupos de la oposición, para pedir la devolución al Gobierno de la reforma.

El ministro defendió que la reforma busca aumentar la calidad de la enseñanza, disminuir la tasa de abandono escolar prematuro (situado en el 25%) y mejorar de forma significativa las posibilidades de empleo de los jóvenes, ya que el paro juvenil se sitúa en el 57,5 -según la EPA- más del doble de las medias europeas. Además, un cuarto de jóvenes entre 18 y 24 años ni estudia ni trabaja.

Aseguró que el sistema vigente es equitativo al garantizar el acceso a la educación, pero no tanto para asegurar la permanencia escolar según la situación económica. Así, el abandono escolar prematuro llega al 35% de los alumnos cuyas familias se encuentran en el grupo de renta per cápita más baja, frente al 10 por ciento de la más alta. Es del 45 % entre las familias que peor lo tienen para llegar a fin de mes y de un 7% entre las más desahogadas económicamente.

Nuevas evaluaciones

Las propuesta de reforma suprime la selectividad, otorga más autonomía a los centros educativos e implanta evaluaciones nacionales externas de competencias básicas -diseñadas por el Gobierno- para todos los alumnos al final de la secundaria obligatoria (ESO) y bachillerato, que habrán de superar para titularse. El título de bachiller facultará para acceder a la educación universitaria, aunque las universidades pueden convocar, además, pruebas específicas.

Las asignaturas de primaria, ESO y bachillerato se agrupan en troncales, específicas y de libre configuración autonómica. El Gobierno determinará los contenidos y el horario mínimo de las troncales (como lengua castellana, matemáticas, ciencias o idioma extranjero).

Las comunidades fijarán el currículum de las específicas y sus criterios de evaluación (como educación física o música) y las de libre configuración; entre éstas últimas, la lengua cooficial donde la haya, que tendrá un tratamiento equivalente a la castellana. El último curso de la secundaria obligatoria tendrá dos opciones: de iniciación al bachillerato y a la FP. La asignatura voluntaria de religión confesional tendrá una alternativa obligatoria de valores. La FP básica (dos cursos) se destina a alumnos desde 15 años con dificultades de progreso. Servirá para adquirir la cualificación profesional mínima y optar al título de ESO.