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Así se ha producido el montón

La masificación que ha impedido abrir la barrera de entrada a la plaza de toros ha sido la causa principal de la tragedia que se ha vivido esta mañana en el encierro de los Sanfermines.

Todo ha comenzado cuando un grupo de policías forales que hacen de barrera en el recorrido del encierro se han retirado y han ido a refugiarse en la plaza de toros tal y como indica el protocolo. La barrera del coso permite el paso al interior y, al mismo tiempo, cierra el callejón que bordea el coso taurino para que los astados no se introduzcan. Esta barrera se ha abierto ligeramente para permitir el paso de los policías forales como ocurre siempre, pero era tal la cantidad de personas que entraban en el coso pamplonés al mismo tiempo que los agentes que en vez de cerrar el paso al callejón detrás de los policías, la gente ha comenzado a empujar esa barrera, lo que ha provocado que esta girase hacia la arena y cerrase la entrada al propio coso taurino, por lo que la gente ha empezado a quedarse atrapada entre los toros, que todavía faltaba unos segundos para que llegaran, y la propia barrera.

En la otra parte de la puerta de la barrera ha permanecido abierta, pero no era capaz de absorber toda la cantidad de personas que pretendían entrar al coso por lo que los mozos han comenzado a chocar contra la barrera provocándose auténticos aplastamientos. Los minutos de angustia han sido eternos. De hecho, cuando se ha producido el montón todavía faltaba más de un minuto para que llegaran los astados.

Milagro

Puede resultar contradictorio pero dentro de la tragedia, se habla que se ha producido un auténtico milagro ya que los mansos, que al llegar ya se han encontrado con toda la pared humana, no han intentado escalarla, lo que sin duda habría provocado un número de víctimas muchísimo mayor ya que los mozos habrían sido aplastados por animales de cientos de kilos. Una segunda parte de este milagro ha sido que estos mansos que se han quedado parados han impedido que los toros embistieran con fuerza contra la masa de personas. Aún con todo, un mozo ha recibido un puntazo en la axila.

El número de atendidos ha sido tal que en el patio de caballos se ha improvisado un hospital que ha permitido tratar a los heridos. No hay que olvidar que de los 23 heridos registrados en este encierro, 19 procedían del montón de la plaza de toros.

Al mismo tiempo que la puerta de la barrera se cierra, permite el paso al callejón que rodea la arena de la plaza. Por aquí se ha desviado a los toros y mansos, dando una imagen inusual. Otra persona ha abierto otra puerta de la barrera un cuarto de plaza más allá, lo que ha evitado que los toros y cabestros regresaran al muro de gente que todavía permanecía aprisionada.