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jueves, 27 enero 2022 10:07

Guardiola desata su ira contra Rosell

Una sola pregunta en el mágico entorno del italiano Lago de Garda, donde el Bayern de Múnich se ejercita en pretemporada, desató la ira de Pep Guardiola contra Sandro Rosell. En un monólogo de casi cinco minutos, acusó al presidente del Barça de utilizar la enfermedad de Tito Vilanova para atacarle. ¿Qué piensa de las declaraciones del vicepresidente del Santos de Brasil?, le preguntaron a Guardiola , en su lengua materna. Respondió a la cuestión y a lo que considera una actitud deshonesta de la directiva azulgrana durante el último medio año. La responsabiliza de muchas de las noticias «falsas y malintencionadas» que se han publicado durante su estancia en Nueva York, y que le han dolido. Sobre todo le ha indignado una información de 'Radio Globo' en la que el vicepresidente del Santos aseguraba que Guardiola le dijo al padre de Neymar que Vilanova no sabría sacarle rendimiento ni utilizarle junto a Messi. «Yo a esa persona no la conozco. Probablemente sus intermediarios están muy equivocados. No me atrevería nunca a hacer un comentario así», espetó Pep.

Sí reconoció que quiso llevarse a Neymar al Barça hace tres años y que preguntó por su situación para ver si era posible su fichaje por el Bayern, no para entrometerse y torpedear su aterrizaje en el Camp Nou. «Rosell me dijo que le llamara a ver si había la posibilidad y lo único que hice fue tratar de convencerle para que viniera al Barcelona. Cuando me convierto en entrenador del Bayern quise saber cuál era su situación, así que monté una reunión en Nueva York con su padre. Después de cinco minutos me di cuenta de que deseaba irse al Barcelona. En esa reunión y en las dos conversaciones anteriores le dije al menos 20 veces lo bien que hacía por ir allí y en ninguna de las tres reuniones salió el nombre de Tito Vilanova. No es necesario que diga si es está capacitado o no. Ha sido mi ayudante durante cinco años y es suficiente argumento lo que hizo la temporada pasada, la mejor de la historia del club. Además, los buenos siempre pueden jugar juntos».

Afín a Joan Laporta, Guardiola fue un torrente contra Rosell. «Le dije que me iba a 6.000 kilómetros, que me dejaran tranquilo, y no han cumplido su palabra. Yo cumplí mi etapa y me fui. Ahora, les deseo todos los éxitos del mundo, pero se han pasado de la raya. Utilizar la enfermedad de Tito para hacerme daño no lo olvidaré. Porque es mentira que no le viera en Nueva York. Le he visto, y si no le he visto más es porque no ha sido posible y no por culpa mía. Justificar que no quiero que le vayan bien las cosas a alguien que ha sido mi compañero durante tantos años es de muy mal gusto y no lo esperaba».

El preparador de Santpedor era incapaz de contenerse. «Yo en el Barcelona lo hice lo mejor que supe y pude con mi mejor voluntad. Los de arriba, los técnicos, que estén tranquilos. Yo me fui, no tengo nada que reprochar. Aprendí inglés y he acabado tratando de aprender alemán. Es a lo único a lo que me he dedicado. Solo les pido que hagan su camino y que dejen de utilizarme, a mí y a mis amigos, para hacerme daño. Y si quiero cenar con Cruyff, ceno con Cruyff. No le debo nada a nadie. Hay cosas que no olvidaré nunca», insistió.