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El 'caso Bárcenas', corrupción a la italiana

Los últimos movimientos en torno a la supuesta contabilidad 'b' del Partido Popular aireada por Luis Bárcenas continúan acaparando la atención de medios de todo el mundo. Durante la mañana de hoy tomaron la palabra los dos principales protagonistas de la noticia. Primero, el extesorero ante el juez instructor del caso, Pablo Ruz, que volvió a citarle tras la publicación la semana pasada del supuesto original con las cuentas del partido. Unas horas después, el presidente del Gobierno, obligado a someterse a las preguntas de los periodistas tras la reunión con su homólogo polaco Donald Tusk. Las palabras de ambos han sido seguidas con atención en el exterior.

Tal fue la expectación creada que Reuters ha retransmitido en directo la comparecencia de Mariano Rajoy. La agencia británica ha destacado la negativa del jefe del ejecutivo a presentar la dimisión. «No permitiré que un chantaje me distraiga de los planes de reformas», han sido las palabras del jefe del Ejecutivo que ha destacado Reuters, que ha citado fuentes internas del partido para advertir de que «Rajoy está perdiendo la credibilidad que necesita con unos votantes cansados del elevado desempleo». Más lejos ha llegado The Times, que ha segurado que el cambio de actitud de Bárcenas, que ahora admite la autoría de los documentos, «podría provocar la caída del gobierno conservador». En la BBC se ha reseñado el enroque del líder popular frente a las acusaciones.

«Se resiste a dimitir»

La prensa francesa ha coincidido en resaltar la negativa del dirigente popular a ceder a las peticiones de renuncia de los partidos de la oposición. «En mitad de la tormenta, el presidente del Gobierno se resiste a dimitir» tituló Libération. Le Figaro ha recordado una de las claves del argumentario del Gobierno, que «completará el mandato que le concedió el pueblo español». La publicación de los supuestos SMS intercambiados entre el extesorero y Mariano Rajoy probaría para Le Point «un contacto directo y permanente» entre ambos, extremo que la formación conservadora «ha reconocido implícitamente». En Italia han optado por establecer paralelismos con sus propios fantasmas. El Corriere della Sera ha bautizado el escándalo como el «tangentopoli español», en alusión al terremoto que se llevó por delante a toda la clase política italiana a comienzos de los noventa.

Los medios norteamericanos siguen el caso con especial atención. El Washington Post ha informado sobre la comparecencia de Luis Bárcenas ante el juez Ruz y, citando a varios medios españoles, ha afirmado que el extesorero «dio detalles de pagos directos en efectivo a Rajoy y a la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, entre 2008 y 2010». Desde The New York Times se ha atribuido la crisis política a «la falta de liderazgo» del presidente popular, incapaz de despojarse con solvencia de unas acusaciones que «parecen mostrar que los líderes españoles de enriquecieron durante años gracias a los fondos ocultos». Para el referente neoyorquino este asunto no solo está perjudicando al Gobierno, también está erosionando «la moral de España como nación y la credibilidad de sus instituciones», que no parecen gestionar el tema con la diligencia deseable ante «la sobrecarga de procesos abiertos, que impiden cavar hasta el fondo de la cuestión».