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Detenidos 29 activistas de Greenpeace por ocupar una central nuclear francesa

Todos los activistas de Greenpeace que se habían introducido la pasada madrugada en la central nuclear de Tricastin, en el sur de Francia, han sido detenidos, según ha informado el Ministerio del Interior y la organización ecologista. Interior ha indicado que los arrestados eran 29, mientras que una portavoz de Greenpeace habló de «una treintena» que estaban siendo evacuados de Tricastin a las 12.30 hora local, entre los que había franceses, pero también cuatro o cinco españoles, suizos y rumanos.

Una portavoz de la organización, que se encontraba en los alrededores del complejo ha explicado que los activistas se habían introducido en el recinto nuclear por tres puntos diferentes hacia las 5.20 horas, y que el objetivo era alertar de su peligrosidad y de la necesidad de clausurarlo.Durante la acción, los militantes desplegaron pancartas en las que aludían a las fisuras detectadas en el reactor número uno (hay en total 4) y en las que se dirigían al presidente francés, François Hollande, para reclamarle el cierre.

La portavoz de Greenpeace ha hecho hincapié en que Tricastin «es una de las más peligrosas» de Francia y el fin de su actividad es tan imprescindible como la de Fessenheim, la más antigua del país y la única que Hollande tiene previsto cerrar durante su mandato. Ha señalado que este complejo está en servicio desde hace más de tres décadas, se sabe que tiene fisuras en uno de sus reactores y se encuentra en una zona inundable, a orillas del río Ródano.

El portavoz del departamento de Interior, Pierre-Henry Brandet, ha explicado que la detención de los miembros de Greenpeace no se había hecho más rápido para garantizar que todo se desarrollara sin daños para nadie, puesto que «no había la menor duda» sobre la identidad de los activistas y sobre sus intenciones, en concreto una operación de «comunicación». Brandet, en declaraciones a la cadena de televisión BFM ha destacado que no se habían introducido en «zonas sensibles».

Zonas sensibles

Una responsable de la Autoridad de la Seguridad Nuclear (ASN) ha precisado que no habían entrado en el edificio del reactor. En la misma línea, la eléctrica estatal EDF propietaria de la central aseguró en un comunicado que los ecologistas «en ningún momento pudieron penetrar en las zonas sensibles de la instalación» y que «esta intrusión no ha tenido ninguna consecuencia para la seguridad de las instalaciones ni de las personas presentes».

Electricité de France (EDF), que ha asegurado que los ecologistas habían sido detectados «desde su entrada», avanzó en cualquier caso que va a presentar una denuncia contra ellos por «violación de domicilio». Greenpeace no quiso dar detalles sobre los lugares que habían visitado y lo justificó por las consecuencias penales que podrían tener para ellos en las denuncias de que van a ser objeto.

A ese respecto, y además del informe que han encargado los ministerios de Interior y Ecología sobre esta intromisión en un lugar de alta seguridad, el Gobierno ha anunciado que está estudiando cambios en el estatuto de las centrales nucleares por lo que respecta a seguridad. En concreto, se trataría de imponer sanciones penales más fuertes para quienes, como los ecologistas de hoy, se introduzcan en unas instalaciones nucleares. Un hecho así de momento tiene únicamente como calificación una violación de la vida privada.

Promesas electorales

Hollande se ha comprometido a reducir el porcentaje de la energía nuclear en el total de la producción eléctrica del país del 75% al 50% de aquí a 2025, lo cual, a juicio de Greenpeace, le obligaría a cerrar «al menos veinte reactores hasta 2020», según la responsable de la campaña antinuclear de la organización, Sophia Majnoni. Asimismo, el presidente se ha comprometido a cerrar la planta nuclear más antigua del país, Fessenheim (cerca de la frontera con Alemania), en 2017. A juicio de Majnoni, «cerrar únicamente Fessenheim es una maniobra política» que «no permite alcanzar el objetivo presidencial» e ignora que «otras centrales son igualmente peligrosas».

Tricastin fue construida hace alrededor de treinta años y es la tercera planta más antigua de Francia. Según Greenpeace, también es «una de las que registran un mayor riesgo para la seguridad». «Al igual que Fessenheim, está expuesta al riesgo de posibles inundaciones y seísmos» y supone «un importante riesgo industrial -explosiones, nubes tóxicas- porque se encuentra situada en uno de los mayores complejos nucleares y químicos de Francia».