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Evolución ''positiva'' de J.M.R., el vitoriano herido «muy grave» en el encierro

Más de 30 años después del último, el fantasma de los montones a la entrada de la plaza de toros ha regredaso a los Sanfermines provocando 23 heridos, uno de ellos en estado muy grave aunque ?parece que la evolución es favorable?, según el jefe del servicio de urgencias del Complejo Hospitalario de Navarra, Javier Sesma. Si el sexto encierro se convertía en el más peligroso, con tres mozos corneados y uno de ellos de gravedad, el de hoy se ha convertido en angustioso y dramático. El tapón humano creado a la entrada de la plaza de toros ha impedido la entrada de los Fuente Ymbro al coso, quedando mozos y manada atrapados juntos por unos minutos hasta que los astados fueron desviados por el callejón.

El encierro transcurría con absoluta normalidad con una manada hermanada salvo un toro que se había quedado descolgado, con alguna caída y pocas embestidas cuando, de repente, los toros se encontraron con una pared humana a la entrada de la plaza de toros. El montón se había formado 50 segundos antes cuando la presión de la enorme cantidad de corredores que trataban de entrar al coso taurino hizo que una de las hojas de la puerta de la barrera que permite el acceso a la arena y, al mismo tiempo, cierra el paso al callejón del coso, se abriera impidiendo que los mozos entraran a la plaza y se quedaran aprisionados contra la madera.

La marea humana que llegaba hizo imposible que la puerta se volviera a su lugar por lo que decenas de jóvenes se veían cada vez más aplastados contra la puerta. Ya en las emisoras de radio interrumpían la retransmisión habitual de la carrera para advertir que la entrada a la plaza de toros estaba cerrada por el montón. El drama se incrementó más si cabe cuando llegaron los astados. Chocaron contra la gente y la presión se incrementó de manera notable. La gente se estaba literalmente asfixiando.

Uno de los jóvenes atrapados en el tapón humano ha relatado que quedó atrapado en el montón junto con su amigo. «No quería separarme porque mi amigo estaba dentro, aplastado, y yo tiraba de su brazo para sacarlo», ha explicado. El joven resultó ileso, mientros que su amigo sufríó daños en la rodilla, aunque su estado no reviste gravedad.

Alexander Matías, corredor habitual de encierros y que llegó anoche a Pamplona junto con otros tres amigos de Ciudad Rodrigo (Salamanca), ha relatado por teléfono a Efe el «enorme pánico» sufrido tras haber quedado atrapado en la masa de corredores y astados a la entrada de la plaza. «Nosotros cuatro íbamos delante de los toros, pero al ir llegado a la plaza, la gente se empezó a amontonar y no podíamos salir», ha relatado. «He pasado un miedo de la leche, ya que, de repente, estás atrapado y lo único que piensas es en salir como se pueda», ha añadido.

Un herido muy grave

El montón ha dejado un balance total de 19 heridos que tuvieron que ser trasladados a los centros hospitalarios, una cifra que no se había dado en décadas. La mayoría de ellas por contusiones torácicas. Otras cuatro personas resultaron heridos en otros tramos del recorrido. El único que reviste gravedad, aunque su evolución es «favorable» es el joven de 19 años y natural de Vitoria, que responde a las siglas J. M. R.. El joven sufrió un aplastamiento torácico con síndrome de asfixia aunque los médicos se encuentran «esperanzados».

Otro herido sufrió también el síndrome asfíctico. Se trata de un irlandés de 28 años cuya evolución también es favorable. Este caso resultó especialmente llamativo ya que en las imágenes de televisión se vio claramente cómo era arrastrado por otros mozos, completamente morado y sin conocimiento. Visiblemente alterados, dos irlandeses han acudido al hospital navarro a primera hora de la mañana para interesarse por la salud de su amigo. El resto de heridos presentaba distintas afecciones, la mayoría contusiones torácicas. Más de una decena de ellos han pasado la noche en los centros hospitalarios.

Después del montón, los dos corredores que resultaron heridos por asta de toro pasaron a un segundo plano. Uno de los heridos fue corneado con una herida en el glúteo en la calle Estafeta y el otro en el propio montón, aunque tan sólo recibió un puntazo en la axila.

Milagro

De hecho, a pesar del dramatismo que se vivió en la plaza de toros, se considera un auténtico milagro que los toros no embistieran contra la masa de personas y que los cabestros no tratasen de saltar por encima de los corredores, lo que podría haber multiplicado trágicamente el número de víctimas.

Lo sucedido en el encierro ha puesto a prueba el sistema de atención sanitaria de los encierros. La coordinación entre el Servicio Navarro de Salud, Cruz Roja y Dya fue magnífica y entre los mismos puestos de atención en el recorrido del encierro. En los que no se produjeron atenciones, de los 16 que hay repartidos, se enviaron equipos a la plaza de toros para ayudar en un hospital improvisado que se instaló en el patio de caballos.

Se emplearon todos los recursos médicos, ambulatorio para los menos graves, los dos hospitales públicos y la propia enfermería de la plaza de toros, donde se estabilizó a los más graves. También se utilizaron las 19 ambulancias disponibles en el recorrido para el traslado de los heridos. Alguna de ellas trasladaron a más de un herido a la vez.

?Desde mañana mismo? se tomarán medidas, según ha anunciado el consejero de Interior, Javier Morrás, para evitar que se repita como puede ser que la policía foral se retire antes para evitar que les alcance toda la marea humana al entran en el callejón de la plaza de toros.