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Planetas con personalidad propia

Giran en torno a la misma estrella. Hasta ahí llegan las coincidencias. Los siete planetas que giran junto a la Tierra en el Sistema Solar varían de tamaño, de composición o de velocidad de rotación. Y cada uno de ellos guarda sorprendentes particularidades:

Mercurio: El planeta más cercano al Sol también es el que mayor variación de temperaturas experimenta. Pasa de los 430 grados centígrados durante el día a los -170 en la noche. Esto se debe a que al carecer de atmósfera nada impide que el calor se pierda en el espacio. Su año dura 88 días, y completa su día en 55 terrestres. Sus cráteres llevan nombre de grandes autores como Mozart, Verdi, Cervantes, Goethe o Van Gogh.

Venus: En tamaño es el planeta más parecido a la Tierra aunque no en el fondo. Tal vez en un pasado muy remoto pudo albergar condiciones más suaves pero hoy puede definirse como un auténtico infierno, tal y como lo definió Carl Sagan. De hecho, debido a su densa atmósfera de dióxido de carbono, es aún más caluroso que Mercurio pese a encontrarse más lejos del Sol, y su superficie llega a alcanzar los 500 grados, temperatura suficiente para fundir el plomo. Su presión, además es 90 veces superior a la de la Tierra, capaz de aplastar a un hombre. A diferencia de ?su hermana gemela? Venus gira en torno a la estrella en sentido contrario. Es decir, el Sol sale por el oeste. Por último, sus días son más largos que sus años 243 días terrestres el primero por los 225 del segundo.

Marte: Es el más conocido y sobre su superficie la NASA tiene actualmente dos rover buscando pruebas sobre si alguna vez pudo existir vida en él. Los indicios apuntan a que un día e agua fluyó por su superficie. A modo de récord cuenta con el pico más alto del Sistema Solar, el Monte Olimpo, un volcán inactivo de con nada menos que 27.000 metros de altura, más de tres veces el Everest. Uno de sus satélites, Fobos, chocará contra su superficie dentro de 50 millones de años.

Los gigantes gaseosos

Júpiter: Es el grandullón del Sistema Solar y los otros siete planetas juntos no alcanzarían su tamaño. Es el primero de los gigantes gaseosos, que a diferencia de Mercurio, Venus, la Tierra y Marte no están formados de roca u otra materia solida sino por una gran acumulación de gas. Júpiter solo tarda nueve horas en girar sobre sí mismo pero en cambio le lleva hasta 12 años completar una vuelta al Sol. Al igual que Saturno, tiene anillos pero estos no se pueden observar y su característica mancha roja es un anticiclón que se mantiene desde que fue observado por primera vez hace 300 años. Junto a ellos orbitan más de 60 lunas, algunas tan interesantes como Europa en la que se cree que podría existir un gran océano bajo la capa de hielo de su superficie. Dado su gran tamaño, hay investigadores que defienden que el planeta es en realidad una estrella fallida.

Saturno: El segundo planeta más grande del Sistema Solar también presenta sus particularidades. La principal son sus anillos, que se hipotiza se formaron al destruirse una de sus decenas de lunas. Las particulas que giran en esos anillos lo hacen a una velocidad 15 veces superior a la de una bala. También es el único planeta menos denso que el agua, lo que quiere decir que, colocado en un mar gigantesco, flotaría.

Urano: El tercero de los gigantes gaseosos al que el metano que predomina en su atmósfera le otorga su característico color azul pálido. Su principal característica radica en que gira tumbado, es decir, sus polos se encuentran casi donde debería estar el ecuador, quizá a causa de una gran colisión contra otro o varios astros. Algunos astrónomos conjeturan que, al igual que Neptuno, en su interior podría guardar mares de diamantes líquidos, un tesoro hoy por inalcanzable. Dada su velocidad de traslación y rotación sus veranos e inviernos coinciden con sus días y noches.

Neptuno: El último de los planetas del Sistema Solar desde que se degradó a Plutón en 205. Guarda importantes similitudes con Urano. Su descubrimiento fue matemático ya que los cálculos apuntaban algo debía perturbar la órbita de Urano. Este algo es Neptuno, hallado en 1846. Tarda 165 años en girar alrededor del Sol por lo que desde su descubrimiento solo ha pasado uno de sus años.Es donde soplan los vientos con más fuerzas, hasta 2.100 kilómetros. Y también posee una luna que es la única del Sistema Solar que orbita en dirección opuesta a su planeta, Tritón.

Aunque aún existan millones de incógnitas los planetas que acompañan a la Tierra en el Sistema Solar son los mejor estudiados. Pero fuera de él ya se han encontrado otros cientos y su número crece días tras días. Las sorpresas que pueden guardar cada uno son inimaginables. Quizá incluso una de ellas sea la vida.