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Un año del ajuste más duro de Rajoy

Un año después de que Mariano Rajoy anunciara el duro paquete de medidas económicas que incluyó la subida del IVA y eliminar la paga de Navidad a los funcionarios, el Gobierno considera que ese esfuerzo fue determinante para eludir el rescate y está convencido de que ya no serán necesarias decisiones similares.

Fue el 11 de julio de 2012 cuando el presidente del Gobierno compareció ante el pleno del Congreso para informar de los resultados del Consejo Europeo celebrado dos semanas antes y avanzó un nuevo ajuste de 65.000 millones de euros en dos años y medio para hacer frente al déficit.

Rajoy anunció entonces el incremento del 18 al 21% del IVA general y del 8 al 10% del reducido, la suspensión de la extra de Navidad a los funcionarios, a los que redujo el número de días de libre disposición, y el recorte del subsidio de desempleo a partir del sexto mes. También avanzó, entre otras decisiones, la eliminación de la deducción por vivienda para los nuevos compradores a partir de 2013, un recorte de 600 millones en los gastos de los ministerios, y una revisión del baremo y las prestaciones económicas del sistema de dependencia.

«Medidas duras» pero «imprescindibles»

«Fueron medidas duras, quizás incomprendidas por gran parte de los ciudadanos, pero absolutamente imprescindibles para hacer frente a la situación que se vivía entonces», señalan fuentes del Gobierno, que recalcan que esas decisiones fueron un hito importante en el camino de la recuperación. De hecho, el Ejecutivo cree que contribuyeron de forma decisiva a evitar el rescate europeo que sobrevolaba por esas fechas en torno a España, que veía cómo su prima de riesgo se disparaba y, pocos días después del anuncio del ajuste, alcanzaba su récord rozando los 650 puntos básicos. En los últimos meses, la prima de riesgo se ha estabilizado en torno a los 300 puntos.

La comparación entre este dato y el de julio del año pasado es utilizado con frecuencia por Rajoy en sus intervenciones para dejar bien claro que algo ha cambiado en la economía española gracias a las decisiones que se han ido poniendo en práctica, entre ellas los recortes que anunció en la sesión plenaria de hace un año.

A ellos se refirió expresamente el pasado domingo en su intervención junto al expresidente del Gobierno José María Aznar en la clausura del campus de verano de la fundación FAES. «Teníamos que tomar decisiones duras y difíciles porque teníamos que fijar prioridades, y la primera era dar un aviso nítido y claro a los mercados de que España se tomaba en serio la situación de las cuentas públicas», señaló en ese acto el jefe del Ejecutivo.

Punto de inflexión

Rajoy ha repetido en los últimos doce meses que se trataba de medidas que no habría adoptado en condiciones normales, que no las ponía en marcha para fastidiar a los ciudadanos y que era necesario afrontar la realidad. Las fuentes del Gobierno consultadas insisten en la eficacia de esas decisiones y en que han contribuido a ir generando una situación que permitirá no tener que adoptar ya medidas tan drásticas en los dos años y medio que restan de legislatura.

No descartan que la reforma tributaria que el Gobierno prevé aprobar la próxima primavera tras el informe que al respecto ha encargado a un grupo de expertos, suponga alguna «reubicación» de impuestos. Por ejemplo, de acuerdo con las sugerencias realizadas por Bruselas, es posible que haya algún cambio en la lista de productos que se benefician del IVA reducido o superreducido. Pero insisten en que la perspectiva es que todo «va a ir a mejor» gracias a los esfuerzos que ya han hecho los ciudadanos y recuerdan el compromiso de Rajoy de que, a más tardar en 2015, reducirá el IRPF.

El Ejecutivo se niega hablar de «brotes verdes» por ser un concepto utilizado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero «cuando a la economía española aún le faltaba pasar por su momento más crítico», pero sí habla ya con normalidad de luz al final del túnel, de punto de inflexión, de doblar la esquina de la crisis o de que, como dijo Rajoy el domingo, se ha dado la vuelta al reloj de arena.

Aunque el Gobierno recalca que aún quedan momentos difíciles y que no hay que parar en el objetivo del crecimiento económico y la creación de empleo, existe el convencimiento de que las medidas de hace un año han ayudado a eliminar incertidumbres y, dentro de un año, España estará mejor que en la actualidad. Incluso, según las fuentes del Gobierno, es posible hacer errar previsiones como las hechas publicas el martes por el Fondo Monetario Internacional, ya que frente al estancamiento que auguran para la economía española el próximo año, el Ejecutivo sigue convencido de que habrá crecimiento.