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Pedro J. Ramírez declara que Bárcenas le habló de una donación al PP de 300.000 euros en 2011

El extesorero del PP Luis Bárcenas confesó al director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, que recomendó en 2011 a un empresario que quería donar 300.000 euros que se dirigiera al actual presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaria, debido a que él ya había sido sustituido por éste al frente de la tesorería, ha asegurado este jueves Ramírez al término de la declaración.

El donante quería aportar 300.000 euros al PP en el año 2011, antes de la celebración de las elecciones, ha precisado el director de El Mundo, que no ha podido concretar si se trataba de las generales o las autonómicas convocadas ese año. El empresario tenía «mucho interés en que la cúpula del partido» y en concreto el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, «lo supiera», ha agregado. «Lo más significativo es que les he contado que Bárcenas me habló de que, cuando ya no era tesorero, uno de los donantes habituales había querido hacer un pago y se dirigió a él y a Lapuerta y le habían redireccionado a Romay Beccaria. Bárcenas y Lapuerta le dijeron: el extesorero ahora es Romay», ha indicado.

La declaración de Ramírez se ha celebrado este jueves a pesar de que los abogados del bufete de Miguel Bajo, que representaban a Bárcenas hasta el pasado lunes, han remitido a primera hora de la mañana al Juzgado Central de Instrucción número 5 un escrito en el que comunicaban que no iban a estar presentes y solicitaban su suspensión. No obstante, y tras la oposición de la Fiscalía Anticorrupción a que la testifical quedara aplazada, Ramírez ha declarado. El fiscal Anticorrupción Antonio Romeral, ha defendido ante el juez que la declaración requería «máxima celeridad» y ha agregado que la nueva defensa del extesorero «podrá pedir nueva declaración» si es necesario. Ruz ha rechazado suspender la declaración al entender que esta situación no genera indefensión alguna al extesorero porque la diligencia es reproducible a lo largo de la instrucción.

Según Ruz, que ha atendido en este asunto la petición de la Fiscalía y de la mayoría de las acusaciones personadas en la causa, responder positivamente a la suspensión supondría, por el contrario, «desconocer la protección de otros intereses constitucionales relevantes» como son el proceso sin dilaciones indebidas, el derecho a la tutela judicial efectiva del resto de partes y «la obligación de investigación de hechos indiciariamente constitutivos de delito».

No revela la identidad de los donantes

El periodista fue citado a las 11.30 de la mañana para prestar declaración sobre sus conversaciones con Bárcenas y la publicación de un documento original que refleja pagos al presidente Rajoy en su etapa de ministro y a otros dirigentes del PP. Pedro J. llegó a las dependencias de la Audiencia Nacional en la calle Prim cinco minutos antes de la once y media en un Audi azul. La declaración finalizó a las tres y media de la tarde.

El testigo no ha querido revelar el lugar y las circunstancias en las que se celebró su reunión con Bárcenas. Sí ha precisado que sólo ha visto al extesorero 'popular' una vez en su vida y que entregó el documento original que desvela la existencia de pagos a Mariano Rajoy y otros cargos del PP «muy pocas horas después» de que estuviera en su poder. «Interpreté al recibirlo que Bárcenas no iba a desmentir lo que habíamos publicado y que estaba dispuesto a hacer lo que le dije, colaborar con la Justicia», ha agregado.

Pedro J. Ramírez se ha acogido a su derecho al secreto profesional en varias ocasiones a lo largo de la declaración y no ha querido revelar al juez las identidades de los empresarios donantes que le mencionó Bárcenas. En cuanto a los políticos, únicamente ha citado a aquellos cuyos nombres figuran en los papeles del extesorero. El periodista ha calificado al juez como un hombre que «sinceramente busca la verdad, ecuánime, suave en las formas y poco divo». Se ha quejado, además, de las condiciones en las que se ha desarrollado su declaración en un lugar «poco digno» y con mobiliario «inadecuado». «He estado sentado tres horas en un mueblecito como de época donde no te caben las piernas debajo», ha indicado.