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Los Hermanos Musulmanes rechazan entrar en el Gobierno

El partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, ha rechazado negociar carteras del nuevo Gobierno egipcio, después de que la Presidencia apuntase que el primer ministro, Hazem el Beblaui, pretendía ofrecérselas.

El miembro del comité legislativo del PLJ Gamal Tag el Din ha dicho a la televisión estatal que no van «a cooperar con un régimen ilegítimo que ha llegado tras un golpe contra la voluntad del pueblo». «¿Es posible que el régimen nos pida negociar después de que cometiera una masacre terrible mientras los manifestantes rezaban delante de la Guardia Republicana?», se ha preguntado El Din, en referencia a la muerte el lunes pasado de al menos 55 personas, la mayoría islamistas.

El asesor de medios de la Presidencia Ahmed el Moslimani destacó anoche en una entrevista televisiva que El Beblaui tenía previsto ofrecer carteras ministeriales a los Hermanos Musulmanes y al partido salafista Al Nur, según la agencia estatal de noticias Mena. «Algunas carteras van a ser presentadas al partido Libertad y Justicia y al salafista Al Nur», aseguró El Moslimani, que dijo que «no hay ningún obstáculo» para que esas dos formaciones participen en el gabinete. El portavoz sostuvo que la profesionalidad será el principal requisito para integrar el nuevo Gobierno, que será «casi amplio» y tendrá entre quince y veinte ministros.

Uno de los candidatos vetados por los islamistas, el premio Nobel de la Paz Mohamed al Baradei, será finalmente vicepresidente para Asuntos Exteriores, según un decreto emitido por la Presidencia. Beblaui, de 76 años, ya fue viceprimer ministro y titular de Finanzas durante cuatro meses en 2011, aunque dimitió tras la masacre de 26 manifestantes cristianos frente a la radiotelevisión estatal en octubre de ese año.

Tecnócrata y neutral

En esta ocasión, el perfil menos significado y polémico de Beblaui parece haber convencido a los salafistas, según explicó uno de sus más altos cargos, el secretario general de Al Nur en Alejandría, Tarek Hasan. «No nos han consultado para su nombramiento, pero da igual. Nosotros pusimos nuestras condiciones, y si se respondía a ellas, lo aceptaríamos», señaló Hasan. Esas condiciones eran que el primer ministro fuese «un tecnócrata, neutral, que conozca bien la administración egipcia y sus problemas», algo que, a su entender, cumple Beblaui al haber sido ministro y conocer la realidad del gobierno del país.

Pese al nombramiento de un primer ministro, la declaración constitucional promulgada por Mansur, que delimita la hoja de ruta para la transición, recibió el rechazo de buena parte de los grupos políticos, con los Hermanos Musulmanes a la cabeza. En un mensaje en su página de Facebook, el vicepresidente del Partido Libertad y Justicia, Esam el Arian, aseguró que la declaración constitucional «devuelve al país a la casilla de salida». También el Frente de Salvación Nacional (FSN), la principal alianza no islamista, y el influyente jeque salafista Yaser Borhami han rechazado lel texto. En el otro extremo del espectro político, el movimiento juvenil 'Tamarrud' (Rebelión), que inspiró las protestas contra el depuesto Mursi, criticó el texto por no haber sido consultados de antemano, y aseguró que un grupo de expertos encabezado por el propio El Baradei presentará sus enmiendas.