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Menos peligroso de lo que aparenta

El número de heridos no refleja el peligro que se ha vivido esta mañana en el segundo encierro de los Sanfermines. La nobleza de los morlacos de Dolores Aguirre han recorrido los 850 metros en tan sólo 2 minutos y 26 segundos, pero el peligro ha sido una constante en todos los tramos. Numerosas caídas y demasiadas ocasiones con los pitones a escasos milímetros de las camisetas de los corredores han mantenido el aliento en la garganta de los aficionados desde el primer momento en el que un astado miraba a su lateral.

Los toros han mostrado su nobleza ya que a pesar de que numerosos corredores les agarraba, caían delante de su hocico y les lanzaban mil motivos de distracción, en ningún momento han lanzado derrote alguno, lo que probablemente ha evitado que el parte de heridos fuera mucho más elevado.

Había temor ante la ganadería sevillana. Tienen una media de prácticamente un herido por asta de toro en cada encierro, pero este año han roto las estadísticas. Por ese riesgo, la Casa de Misericordia programó esta ganadería para el lunes, una jornada en la que habitualmente hay muchos menos corredores. Sin embargo, la velocidad que han alcanzado los morlacos ha impedido que los mozos aguantaran mínimamente delante de los cuernos.

A pesar de lo que se ha visto en la televisión, tan sólo hay cuatro heridos, todos ellos por traumatismo y ninguno con carácter grave. En principio, el herido más grave es un mozo de Phoenix (Estados Unidos), de 41 años que ha sufrido la rotura de la tibia en la calle Mercaderes. Quedará ingresado. Del resto, un joven de Fuenlabrada se encuentra con pronóstico reservado ya que ha sufrido un traumatismo craneal en la calle Estafeta. Además de estos heridos, hay un mozo de Barcelona que tiene un traumatismo leve en la mano derecha y un hombre de Cox, en Alicante, de 48 años, que tiene un traumatismo en la rodilla derecha.