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Iker Casillas y Sara Carbonero, un amor de película

Su historia es digna de un guión de Hollywood. Iker Casillas, el que muchos consideran como el mejor portero del mundo, el hombre que levantó la primera Copa del Mundo de España y que tres años después de tamaña hazaña era relegado al banquillo por un entrenador con el que nunca tuvo buena relación, y Sara Carbonero, la periodista que le robó el corazón hace ya más de tres años y que desde entonces no para de protagonizar portadas de revistas a la vez que, de cuando en cuando, se convierte en la diana de algunos de sus compañeros de profesión a cuenta de algún que otro comentario entre delicado e inoportuno. Un romance mediático como pocos que ha resistido los embates de la prensa rosa y la deportiva y que conoce uno de sus momentos más dulces con el anuncio del embarazo de la periodista

Todo comenzó mientras España soñaba con romper su maldición mundialista levantando la copa en Sudáfrica. Iker Casillas había roto meses antes con la modelo y presentadora Eva González y venía de una temporada en la que el Real Madrid, dirigido por el chileno Manuel Pellegrini, se había ido de vacío, eliminado prematuramente de la Copa del Rey, lejos del Barcelona en la Liga y apeado nuevamente en los octavos de final de la Liga de Campeones, esa vez por el Olympique de Lyon. Sara Carbonero, cuyo rostro había descubierto el público en La Sexta, había fichado por Telecinco y rápidamente comenzó a atraer las miradas del público masculino con su estilizada silueta.

Lo que empezó como rumor no tardó en demostrarse veraz. La periodista fue cazada saliendo de la casa del portero del Real Madrid y las instantáneas llegaron inmediatamente a los kioscos. Se convirtieron en objeto de persecución por parte de los fotógrafos, que tuvieron oportunidad de retratarles muy acaramelados durante la celebración del Masters de Madrid de tenis. Pero no todo era idílico. No tardaron en salir a la palestra quienes expresaban su preocupación porque el guardamenta de la selección pudiera distraerse en un momento clave para el fútbol español. Cada vez que Casillas demostraba sobre el campo que era humano, a algunos les faltaba tiempo para relacionar el episodio con la relación que mantenía con Sara Carbonero. La periodista se esforzaba por seguir haciendo su trabajo, pero no podía evitar tener que explicar que su presencia en Sudáfrica no afectaría para nada a su novio.

Un beso eterno

La polémica alcanzó su clímax finalizado el primer partido disputado por el combinado dirigido por Vicente del Bosque en el Moses Mabhida Stadium. El dominio de la selección española no halló el premio esperado. Quienes sí sacaron tajada de una jugada aislada fueron los suizos, que se aprovechaban de una desafortunada acción de Casillas y Piqué para llevarse la victoria. La receptora de las culpas fue Sara Carbonero. Los periódicos se llenaron de artículos en los que se especulaba con la posibilidad de que su presencia a pie de campo hubiese distraído al portero y muchos se frotaban las manos pensando en el escarnio que podrían hacer a cuenta del romance entre la reportera y el futbolista. Quienes así sentían se dieron de bruces. 'La Roja' cambió el paso, doblegó en las semifinales a Alemania y alcanzó la gloria tras una prórroga de infarto resulta 'in extremis' por Andrés Iniesta. Casilla levantaba la Copa del Mundo y España prorrumpía en cánticos y aplausos.

En esas estábamos cuando llegó unos de los momentos más repetidos de la historia reciente de la televisión. Sara Carbonero se acercaba a entrevistar al capitán en su momento más feliz. Ella, profesional como siempre, le preguntaba por sus sensaciones. Él, emocionado, casi no podía hablar. Se le notaba la tensión vivida durante los 120 minutos de encuentro ante Holanda y también lo mal que lo había pasado por las críticas recibidas por su novia. La explosión estaba cantada y el emotivo Casillas no dudó en plantarle un beso a la chica ante la mirada de millones de espectadores.

Desde entonces, su relación no ha hecho sino consolidarse, pese a que cada palabra de Sara Carbonero sobre el Real Madrid era escrutada con lupa. Especialmente desde que José Mourinho decidió sentar a Casillas y darle una oportunidad a Antonio Adán. El guardameta se veía en una situación que no conocía desde que tuviese que saltar al césped de Glasgow en sustitución del lesionado César y llevar al Real Madrid, con sus milagrosas paradas, hasta la novena Copa de Europa de su historia. Todos se preguntaban cómo se sentía Casillas ante su inesperada suplencia, todos querían saber qué ambiente se respiraba en el vestuario ante el enfrentamiento entre el técnico portugués y el capitán del equipo. Fue entonces cuando Sara Carbonero dio alguna pista en una intervención en una televisión mexicana. «El clima en el Madrid no es bueno», declaró en Televisa. «Los jugadores no comulgan con Mourinho», agregó. Se desataron todos los infiernos. Habían quien decía que la periodista debía dejar su trabajo, quien la acusaba de colocar a su novio en una situación aún más delicada, de ser el ariete utilizado por el portero para dinamitar el vestuario.

Pero, una vez más, su amor resistió todas las críticas y hoy ambos viven uno de los momentos más felices de sus vidas con el embarazo de la periodista. De momento, esta película tiene un final feliz.