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jueves, 26 mayo 2022 13:24

España se despide en cuartos

Españoles y charrúas surtieron un encuentro entretenido, de ritmo vivo, con detalles para el buen paladar y un resultado incierto. Lo animado del duelo se debió a las estrategias de los entrenadores y a la actitud de los futbolistas. Solo una acción a balón parado en el tiempo extra del encuentro logró desnivelar un choque igualado en el que los europeos se apoderaron del balón pero los sudamericanos fueron más punzantes.

Los de Lopetegui proyectaron su juego de toque y transiciones largas hasta que el balón llegó a los dominios de los veloces Deulofeu, Jesé y Suso. En el bando contrario los celestes no desentonaron con su técnica y buenas llegadas a las bandas para presentarse con peligro en el área de sus rivales. Pero de las dos ideas de juego la que más ocasiones concibió fue la española.

El más cercano al gol fue Deulofeu, quien desde su exilio en la cal se inventó un saque de esquina que sorprendió al sobresaliente De Amores hasta que el guardameta desvió con la ayuda del larguero el disparo fuera. Tampoco pudo terminar el extremo del Barça con gol en una excelente combinación Óliver Torres con regates y paredes excelentes que culminaron con un disparo defectuoso en la jugada colectiva más brillante del enfrentamiento. En realidad, la privación de goles españoles se debió a la mezcla entre la falta de acierto de los delanteros europeos, la tenacidad de los defensas uruguayos y a la excelente actuación del portero charrúa. Si Jesé se empeñó en disparar a su marcador cuando se colocó dentro del área con un balón muerto, antes Pais evitó que Derik rematara a bocajarro y De Amores cerró su magnífico trabajo de la primera parte con un flamante despeje a un peligroso disparo de Suso.

Tampoco los charrúas no se sentaron a ver desfilar a sus rivales. El primero en atisbar la posibilidad de un gol fue De Arrascaeta, pero cabeceó fuera un gran centro de Rodríguez. Después, aunque las ocasiones escasearon, los de Juan Verzeri no perdieron de vista la lejana portería de Sotres. Pero con el goleador Nico López bien atado, los sudamericanos sumaron pocas probabilidades para que el balón terminara en la red contraria.

Tras una hora de juego, el vistoso fútbol de los jóvenes se oscureció. Con menos oxígeno en el cerebro y mayor fatiga en las piernas los muchachos aseguraron cada pase y miraron a la banda para recibir las instrucciones de los entrenadores. En el choque de tácticas había devenido en tablas y se necesitaban modificaciones para desequilibrar el choque. Lopetegui apostó por un nuevo elemento en ataque con Pablo Alcácer para suplir la ausencia de un delantero centro definido y cedió un puesto en el centro del campo. Verzeri redobló la apuesta con el atacante Rolan.

La ausencia de defensores provocó la eventual apertura de líneas y las ocasiones resucitaron con una frecuencia olvidada. Alcácer no supo aprovechar un error rival para batir a De Amores y la jugada terminó en el área contraria con un flojo disparo de De Arrascaeta. Esta vez no ocurrió el milagro de los octavos contra México y por el contrario estuvo más cerca de la sorpresa Roland con un remate en el último minuto. Sotres evitó el gol con una gran intervención que conllevó una cara amarga puesto que el guardameta se golpeó la nariz contra el poste al caer y debió ser sustituido por la lesión.

Avenatti acierta en la prórroga

La prórroga se desarrolló con menos energía y más lentitud hasta que irrumpió Avenatti. El delantero de River Plate cabeceó un saque de esquina botado por De Arrascaeta y su limpio testarazo acabó en la red. Nadie marcó al uruguayo en la defensa en zona de Lopetegui y el chaval de 1,96 clavó su remate en la red.

El tanto en contra ofuscó a los españoles a un paso del descanso. Si la circulación del balón debía trabajarse con esmero ante el trabajo defensivo de los uruguayos, con el camino en cuesta los de Lopetegui se aplicaron con más peligro cuando colgaron balones al área rival. Pero Israel Puerto falló con su testarazo un centro de Óliver Torres, Derik erró con otro servicio de Bernat y los futbolistas españoles demostraron que emplean mejor la cabeza para pensar que para rematar.